“La mayor miseria que estamos atravesando es vivir sin escrúpulos y ser ventajosos. Hay una falta de  modales a todo y hacia todo que nos deja sin aire” Manolo.

Si la decencia equivale a lo moralmente aceptable, a lo correcto, teóricamente sería imposible que este concepto formara parte del lenguaje de la corrupción; pero para la corrupción no hay imposibles (si los hubiera, estaríamos asistiendo a la corrupción de la corrupción). Así, hay corruptos decentes que cumplen  con escrúpulo el pacto que han hecho con su cliente y el pago o “entre” que le deben a su superior. Y los hay, igualmente indecentes que constituyen el desprestigio y la vergüenza de esta chueca acción.

En el ámbito de la transa también se considera una indecencia que existen entes que demandan a la Institución a la que fueron puestos a trabajar como personal de confianza, y más grave que esto en política es efímero, y a pesar de ello, optan por demandar como si fuese un contrato en la vía privada, y pretenden una liquidación o permanencia en las funciones de las que le fueron atribuidas.

Tal cual fue dado a conocer esta semana que culminó de Carlos Altamirano Toledo, director de la Auditoría Superior del Estado de Oaxaca, quien entabló demanda de juicio de Amparo contra actos presuntos de Inconstitucionalidad por parte del Congreso del estado cuya convocatoria y registro de aspirantes a destituirlo viola su periodo, porque alega que él culmina el próximo año, otorgándosele la Suspensión Provisional, por lo que estará al frente mientras se resuelve en el fondo del asunto la procedencia o no de la protección de la Justicia Federal.

Para ello, sus correligionarios del partido PRD, como el vicecoordinador Horacio Antonio Mendoza, enfatiza la intención por demás inviable del aun director del ASE, porque sencillamente ya desapareció dicho organismo.

Es por demás que su quehacer fue gris, protegiendo y solapando cuentas de la administración del anterior gobierno de Gabino Cue, que por tanto es cómplice de los actos de corrupción de cifras maquilladas y él resolver como solventadas, y ahora sale con su as por la manga, que resulta ilógica, inmoral y de muy baja calaña el pretender seguir con chamba, a pesar que él no es digno de confianza, y no ser imparcial en el ejercicio de sus funciones. ¡Pobre viejito, no sabe vivir fuera del erario y ponerse a trabajar en realidad!

Por otro lado refiriéndome a los inmorales, causó escozor el acto de “agandalle” de Adelina Rasgado que fue alcalde por el PRI y actualmente pretendía cobrar por propiedades dañadas en su región de su patrimonio familiar a precio redondo de ciento veinte mil pesos por cada una de ellas, como pérdidas totales, que fue oportunamente dado a conocer la falsedad en su documentación y se la cayó el negocio, que la dejó en evidencia por demás de mácula, y tanto la Sedatu hará nuevo censo en  esa región, el presidente del PRI estatal se deslinda mediante carta, que sea una delegada especial para coordinar las acciones de reconstrucción en esa zona.

Irrita el proceder de personas de ese nivel, por eso es que la ciudadanía tildan de ratas a los políticos o quienes detentan un cargo público, que de estos dos sujetos de marras han hecho sus fondos económicos desde sus trabajos en la función pública, y obvio pretenden vivir así por el resto de sus despreciables vidas, que no encuentro otro calificativo para ellos.

No entienden que el gobernador Alejandro Murat está a brazo partido de tiempo completo, con su esposa y equipo de colaboradores resolviendo, atendiendo, planeando, en la devastada región del Istmo, como la Mixteca, la Cuenca, los destrozos de carreteras, reconstrucción de Juchitán, Ixtaltepec, en fin, comprometido con su mandato, y que claramente ha dicho no más actos de pillajes de los funcionarios, que como los descritos, les vale un soberano cacahuate sus instrucciones, y lo único que falta es proceder penalmente contra los buitres que de la corrupción es su modus vivendi propio de los indecentes.

Jugadas de la Vida

La perla más grande del mundo pesa 34 kilos y vale varios millones de dólares. Estuvo 10 años debajo de la cama del pescador que la encontró en Filipinas. Se acordó de ella cuando empacó su cama para mudarse de casa.
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