Administración pública paralizada

Las manifestaciones ciudadanas de enfado por las falta de una adecuada atención del gobierno a problemáticas nuevas y añejas que afectan la convivencia social y frenan el desarrollo del estado continúan a la orden del día, a pesar de la emergencia provocada por los sismos y las intensa lluvias que han azotado el estado. Las críticas que advierten –con razón– que se debe priorizar la atención de las necesidades de la población golpeada por los fenómenos naturales en varios municipios del estado, no han logrado contener la irritación de amplios sectores de la sociedad que son afectados por el abandono e ineficiencia del aparato gubernamental.

Inseguridad a la alza, estancamiento en todos los sectores de la economía, caos en el transporte, corrupción, impunidad, naufragio del sector educativo, carreteras en pésimas condiciones, servicios sociales básicos colapsados, etc., son sólo una parte del interminable rosario de problemas que aquejan a la ciudadanía en todas las regiones del estado. Incluso, los damnificados por las lluvias y los sismos –a cuya atención se dice abocado todo el aparato gubernamental‒ también se quejan de la falta de apoyos para resolver sus necesidades más urgentes: reconstrucción de viviendas, reactivación de las economías locales, servicios básicos de salud, seguridad, educación, entre otras.

Por lo que se observa, los funcionarios de la administración estatal sólo han aprovechado la emergencia generada por los fenómenos naturales para desentenderse de sus deberes con el resto de los oaxaqueños y, al final del día, no han atendido ni a unos ni a otros. Por este abandono de sus responsabilidades, cada vez son más frecuentes las manifestaciones que reclaman la atención gubernamental de problemas de la más variada índole en todas las regiones del estado. Organizaciones sociales, ciudadanos, autoridades municipales, padres de familia, estudiantes, taxistas, empresarios, etc., expresan diariamente su malestar y su enfado por el preocupante vacío de autoridad que existe y que  agudiza la ya de por sí crítica situación que padecen.

La irresponsabilidad de muchos funcionarios gubernamentales de todos los niveles, es la más clara evidencia de que el destino de los oaxaqueños se encuentra, hoy por hoy, en manos de gente inexperta, mezquina, y carente de compromiso social. Su ineptitud y codicia están acabando rápidamente con la expectativa y la esperanza depositadas por los oaxaqueños en este gobierno.  La confianza de que ésta sería una administración distinta a las que hemos padecido ‒sobre todo los seis años anteriores‒, está siendo arrojada al cesto de basura, irónicamente por quienes deberían refrendarla. Con la actitud asumida por el aparato gubernamental, volcado en pos de la promoción política personal más que en la atención de la emergencia ocasionada por los desastres naturales, sólo acrecienta la irritación social y pone en riesgo la estabilidad política y la gobernabilidad del estado.

Mientras el discurso oficial convoca a la solidaridad y al trabajo de todos los sectores sociales para superar la emergencia, la administración gubernamental acusa una parálisis preocupante, nunca antes vista en Oaxaca y, de seguir así las cosas, nada bueno se puede augurar para el futuro del estado. La paciencia de la ciudadanía no soporta más el abandono gubernamental. Continuar con el eslogan de que la administración se ha paralizado en todas las dependencias de gobierno para atender la emergencia provocada por los sismos y las lluvias, ya no engaña a nadie. Lo único que consigue es acrecentar la desconfianza y el enojo social.

Es urgente que el titular del ejecutivo se dé cuenta de esto y tome cartas en el asunto.

 

1 Comentarios

  1. andres dominguez octubre 16, 2017 at 20:32

    No se puede poner en riesgo lo que no existe.

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