Las ballenas y los defines, mejor conocidos en el mundo científico como cetáceos, tienen relaciones complejas: hablan entre sí e incluso tienen dialectos por región, igual que en sociedades humanas.

Hoy se publicó un estudio en Nature Ecology & Evolution, el primero en su tipo, que relacionó la complejidad de la cultura y el comportamiento de estas especies acuáticas con el tamaño de sus cerebros.

Para la investigación, científicos de diversas universidades de Reino Unido, Canadá y Estados Unidos compilaron información sobre 90 especies de delfines, ballenas y marsopas. El equipo descubrió que los cetáceos tienen rasgos de comportamiento social y cooperativo sofisticados, similares a muchos que se encuentran entre la especie humana.

Encontraron que estas características están relacionadas con el tamaño del cerebro y la expansión cerebral (encefalización).

Similitudes entre los cetáceos, los primates y los humanos

– Relaciones complejas de alianza: trabajar para un beneficio mutuo.
– Transferencia de las técnicas de caza: enseñar a cazar y usar herramientas.
– Caza cooperativa.
– Vocalizaciones complejas y dialectos regionales: “hablar” entre sí.
– Mímica vocal y silbidos.
– Cooperación con diferentes especies, incluyendo la humana.
– Cuidado de los más jóvenes que no son suyos: aloparental.
– Juego social.

La Dra. Susanne Shultz de la Escuela de Ciencias de la Tierra y Medioambientales de Manchester dijo que la capacidad de los seres humanos para interactuar y cultivar relaciones sociales ha permitido que colonice casi todos los ecosistemas y ambientes en el planeta. Los delfines y ballenas han creado una cultura marina similar por sus grandes y anatómicos cerebros.

Si estabas pensando que por estas similitudes podían evolucionar como los seres humanos, los investigadores dicen que no, porque no evolucionaron con pulgares. Además, sus estructuras cerebrales son distintas a la de las personas.

¿Qué se buscaba con esta investigación?

Probar la hipótesis del cerebro social (SBH) y la del cerebro cultural (CBH), que originalmete se desarrollaron para explicar grandes cerebros en primates y mamíferos terrestres.

Se estuvo trabajando con cerebros grandes, porque son una respuesta evolutiva a entornos sociales complejos y ricos en información. Sin embargo, es la primera vez que estas hipótesis se aplican a mamíferos marinos.

 

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