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Huajuapan de León, Oax.-El fotógrafo Marco Antonio Estrada Ramírez, documentó en su exposición fotográfica la vida detrás de la matanza, la tradicional actividad del sacrificio de los chivos que derivan en el también tradicional platillo del mole de caderas, describiéndola como una “mirada  más allá de la muerte”.

Marco Antonio, quien experimenta la profesión de la fotografía desde hace cuatro años, dice que más allá de lo sangriento de la actividad, refleja en sus impresiones la tranquilidad con que viven los caprinos en el campo, sin preocuparse de su destino final, simplemente viven la vida, disfrutan de los que la naturaleza les ofrece.

Con ese ejemplo propone la reflexión de vivir el día a día, dejando el pasado sin preocuparse del futuro, “vivir  la sencillez de la vida, desde el amanecer, desde que abrimos la ventana, observar el paisaje y todos los pequeños detalles, que muchas veces no apreciamos en nuestra vida por estar tan ocupados”.

Comenta que para lograr el material fotográfico, subió al hábitat del ganado, interactuando en los cerros con el pastor, el ganado y la propia naturaleza, experimentando una sensación agradable  al observar los panoramas que simplemente describía como hermosos.

Marco Antonio, no solo ofreció al espectador la fotografía, sino también el diseño de la exposición, aventurándose a cambiar los paradigmas de esquemas tradicionales, permitiendo la libertad de la mirada si encajonarlas miradas a un solo marco.

En la exposición solo se observan dos cuadros colocados sobre un caballete, como es tradicional, el resto de la fotografía, son los diseños propios de su estilo.

Los invitados recorrieron la exposición que se presentó en el marco del festival del mole de caderas que se celebra desde esta fecha y  hasta el 13 de noviembre: escucharon con atención la intención del fotógrafo.

Rita Ramírez, representante de la Secretaria de Economía en la Mixteca, e integrante de la CANIRAC, expresó emocionada y con voz entrecortada el logro de Marco Antonio, su hijo, como el resultado del trabajo que ha realizado como madre, brindándole su apoyo  para caminar hacia sus objetivos, no solo de palabra, sino en acción, como en esta ocasión, subiendo al cerro y ayudándole para que tomara las mejores impresiones fotográficas de los caprinos.

“Aprendí a respetar sus deseos y decisiones” enfatiza, y resalta en Marco Antonio que ha aprendido a valorar lo que tiene, siendo esto un legado de su abuelo porque también se forjó a base del trabajo arduo y constante.