¿Líderes sociales?

Como es natural en Oaxaca, durante los últimos días los bloqueos han desquiciado la ciudad, unos pocos secuestran a muchos. Acostumbrados a la impunidad, los privilegios y la corrupción, quienes integran los grupos de presión han hecho del crimen y el chantaje una forma de vida. Sin embargo, debemos recordar que estas personas “no se mandan solas”, responden a intereses de líderes, que poco se preocupan por el bienestar del estado… y mucho por sus bolsillos.
Quienes se ostentan al frente de las organizaciones, son, en su mayoría, personas acostumbradas a vivir de la corrupción y el erario. La venta de votos es, quizá, la menos lucrativa de sus actividades, las mayores ganancias se dan a través de las “gestiones” que realizan en las dependencias de gobierno y que culminan en la entrega de apoyos y dádivas, previo acuerdo y reparto de porcentajes.
A los líderes no solo los hacen fuertes los servidores públicos… sino también los miembros de su organización, los mismos que siguen recibiendo migajas mientras sus dirigentes se enriquecen. Los programas sociales y “apoyos” (obra pública, concesiones, etc.) son parte fundamental del clientelismo, el oportunismo y la pobreza. Son utilizados como medios de coacción y coerción. A través de ellos, se han generado estructuras de control que permiten atacar y debilitar el estado de derecho en la entidad; mientras mantienen a los “beneficiarios” de los programas en condiciones que vulneran su capacidad de acción.
Quienes siguen a los líderes y forman parte de las organizaciones, son, en su mayoría, personas de escasos recursos o personas con intereses muy definidos como los choferes, concesionarios, comerciantes, etc. que han visto en los grupos una forma de subsistir y acceder a apoyos que contribuyen a mejorar sus condiciones de vida.
Pero, ¿la calidad de vida de estas personas ha mejorado?, ¿algo ha cambiado?, ¿en qué porcentaje? Cada año millones de pesos se destinan a programas de apoyo social, que, en teoría, deberían contribuir a disminuir los niveles de pobreza en la entidad; pero el efecto ha sido contrario, los programas se mantienen y las condiciones de vida de miles de personas en el estado, no han cambiado. ¿A dónde va el dinero? ¿Dónde quedan las láminas, el cemento, los tractores, los animales de granja, los árboles, las semillas, el dinero del PET? ¿Quién mide el impacto real de estas dádivas?
¿A quién no le conviene acabar con estas dádivas? La existencia de las organizaciones y grupos de “presión”, y su lucha contra el gobierno, es un arreglo, un pacto social que se da en favor de los menos, que se mantiene gracias a la necesidad de las personas y la incapacidad del Estado para combatir el clientelismo (¿y cómo lo va a combatir si el sistema electoral se sostiene a través de él?).
En Oaxaca cada año los triquis, la CTM, la CNTE y los diversos grupos “sociales”, hacen marchas y bloqueos para exigir obra pública, concesiones y apoyos que, en teoría, se dan… pero al parecer no duran mucho, porque en cuestión de meses, la ciudadanía vuelve a ser rehén de la voluntad de unos cuantos. No hay dinero que alcance cuando se trata de pactar con los líderes, pero… al parecer si hay ciudadanía que lo soporta.
El gobierno del estado ha sido incapaz de “negociar” con las organizaciones, y es que no solo se trata de negociar sino de “cumplir” con acuerdos previos, con pactos políticos que toman de rehén a la ciudadanía y su libertad de tránsito. Sí, han encarcelado al líder de la CTM, pero no han desmantelado la organización… y no podrán desmantelarla, en el mejor de los casos, quien asuma el liderazgo será una persona afín al gobernador y su proyecto de estado. Al parecer no podemos aspirar a más, aunque aplaudimos la procuración de justicia, debemos estar conscientes de que al final del día, todo son acuerdos.
Alejandro Murat emprendió una acción que contribuye a legitimar su mandato, pero aun no ha logrado combatir el problema de fondo… la corrupción.
Quienes toman las calles, no lo hacen para negociar, sino para intentar chantajear al Gobernador. Tal vez las personas que participan en actos vandálicos, bloqueos y protestas; no quieren darse cuenta de que… al final del día son los chivos expiatorios, la carne de cañón de gente que sigue viviendo a expensas de la necesidad de otros. Y esos son los verdaderos enemigos de nuestro estado, los líderes.
¿En qué ha fallado el estado? ¿Por qué las personas se ven obligadas a recurrir a las organizaciones? ¿Qué los lleva a delinquir por un líder que no solo es corrupto, sino también un presunto asesino? ¿En qué estamos fallado?

@lyzpc
elizabethcastro.mx

1 Comentarios

  1. Miguel Angel Maldonado Cortés noviembre 19, 2017 at 06:38

    El incumplimiento del gobierno, propicia la integracion y abanderamiento de la sociedad en beneficio de sus socios.

Deja un comentario

Tu correo no será publicado.


*