Columna 58. Beneficio de la duda.

Crónicas Oaxaqueñas.
Por Jaime Palau Ranz

La crisis que estamos viviendo a nivel nacional es profunda y el estado de Oaxaca la está resintiendo con mayor intensidad, esta realidad es resultado de una concatenación de diversas situaciones, por un lado una seguidilla de malos gobernantes, no ha habido alguno con categoría de estadista que piense en el bienestar o progreso de toda su comunidad, hasta hace una década parecía que había un mejor reparto de la riqueza, los grandes contratos se asignaban a empresarios oaxaqueños con los que entablaban una asociación estratégica.
Al tener trabajo las empresas del estado podían al menos ofrecer empleos, rotar los inventarios, pagar proveedores, pagar impuestos, con el tiempo la avaricia de algunos funcionarios hizo que los porcentajes exigidos para asignar contratos aumentaran escandalosamente, además se solicitaba de manera anticipada, para garantizar las ventas se hacían acciones desesperadas, se pedían créditos bancarios, aumentos a las líneas de crédito con las fábricas y se adquirían facturas a empresas monitoreadas por el SAT.
Al final el problema de salir limpio de las auditorías realizadas a periodos anteriores se le quedaba entero al empresario, las preocupaciones que venían y el gasto en una defensa fiscal no compensaban la utilidad que se hubiera obtenido, adicionalmente, con el paso del tiempo, el trabajo para las empresas oaxaqueñas se fue escaseando, en la última década los gobernantes de todos los estados, no solo de Oaxaca, empezaron a cambiar sus estrategias, sus amigos de confianza o familiares ahora serían quienes representarían a las empresas beneficiadas con los jugosos contratos, la mayoría con domicilio fiscal de otras ciudades del país y por lo tanto la tributación tampoco se quedaba en el estado.
Por otro lado, paulatinamente la gobernabilidad se fue degradando, los líderes de organizaciones y sindicatos han encontrado un modus vivendi en la presión, en el agravio, en la marcha, el plantón, la manipulación, en apariencia sus reclamos van dirigidos al gobernante en turno, aunque en realidad es el ciudadano común quien paga las consecuencias, se pierden millones de pesos en horas acumuladas perdidas y en litros de gasolina o diésel, se esfuman oportunidades de atender o cumplir con un trabajo, se pierde tiempo inmisericordemente.
Bajo el pretexto de velar por el bien de los ciudadanos y liberarlos de esos abusos y presiones, los funcionarios terminan aceptando condiciones que cuestan muchos recursos, pareciera que en el fondo, el líder que protesta está de acuerdo con el funcionario que aprueba, finalmente el burócrata no va a arriesgar su puesto, el dinero no es suyo y con toda seguridad será suficiente hasta para poder participar en el reparto.
El gobernador, a diferencia de todos los anteriores, gusta de participar directamente en actividades de atención en casos de desastre, en mítines de poblaciones que se sienten agraviadas o en mesas de negociación con sindicatos, sin duda el más difícil de tratar es el de la Sección XXII, sus demandas son  incumplibles, necedades que caen en lo ridículo, se dice que han sido capaces de gritarle, azotar manotazos en una mesa y hasta amenazarlo, algo inadmisible en una negociación, como dice el refrán, en la forma de pedir está el dar, hace bien el gobernante en no permitirlo.
Como se puede apreciar, el estado de Oaxaca es un verdadero coctel, por más buena intención que pueda tener el gobernador para sacarlo del bache, requiere de aportar un esfuerzo titánico que además no se aprecia, pareciera que si no hubiera habido tanta desgracia por desastres naturales en el presente año, no habría mucho para presumir como resultados de gobierno.
EL miércoles de la semana pasada, el Gobernador Alejandro Murat presentó el comentado primer informe de gobierno, sobre las once y media se entregó en el Congreso del Estado y más tarde lo leyó ante cientos de invitados en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca, vino el Dr. José Narro Robles, Secretario de Salud del país en representación del Presidente de la República, también aceptaron la invitación al menos seis gobernadores, Alejandro Moreno Cárdenas de Campeche, Manuel Velasco Coello de Chiapas, José Rosas Aispuru de Durango, Alfredo del Mazo Maza del Estado de México, José Antonio Gali Fayad de Puebla y Rolando Zapata Bello de Zacatecas.
Para detener a los maestros en sus intenciones de impedir el informe, se echó mano de los taxistas del sindicato Libertad, enemigo natural por cierto de los de la CTM cuyo líder fue recientemente aprehendido, esos favores tarde o temprano también se cobran y nos costarán a todos, como ciudadanos aún tenemos muchas dudas, económicamente seguimos en un hoyo, a pesar de todo hay destellos de esperanza, de que se pueden hacer bien las cosas para salir del atolladero, como dijo Séneca en Roma hace dos mil años, le podemos dar el beneficio de la duda, esperando ver lo que pareciera increíble, salir adelante.
Seguiré comentando la próxima semana.
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