La fisonomía del Padre de la Patria

Lucas Alamán  describió al Cura de Dolores muy a su manera: era de mediana estatura, cargado de espaldas, de color moreno y ojos verdes vivos, la cabeza algo caída sobre el pecho, bastante canoso y calvo, como que pasaba ya de sesenta años, pero vigoroso.
Tertuliano, traductor, empresario, amante del violín; tenía su propio grupo musical, actor de teatro,  un hombre muy apasionado con sus deberes,  hablaba en diferentes lenguas, entre ellas, varias originarias. Era un cura considerado a finales  del siglo XVIII como el  mejor párroco de su diócesis. Ese era Don Miguel Hidalgo y Costilla.
Al parecer, Antonio Serrano realizó un retrato 20 años después del fusilamiento del Cura de Dolores. El Hidalgo de Linati, el de Ramírez, el de O’ Gorman, el de Orozco; muy probablemente, no describen de modo fidedigno al  Padre de la Patria.
Una estatuilla  de madera de Silvestre terrazas de 30 centímetros muestra a un Hidalgo cuando pasa por Guadalajara, con una nariz ganchuda,  con sombrero de media  copa, que se acerca más  a la descripción de Alamán.
Hidalgo muy probablemente tenía dos hijos, era un líder, un maestro que enseñaba oficios a los nativos; por ello, la decisión de Allende de integrarle al movimiento. Es finalmente, un sacerdote con poder de convocatoria  y buenas relaciones en las altas esferas del poder virreinal.
Ignacio Allende  nunca había peleado una batalla; lo que conocía de estrategias militares lo habría  leído probablemente en manuales militares de la época. Él ideó y  dio forma al movimiento de insurrección de 1810 en la Nueva España.
Para la primera década del siglo XIX, en los  territorios de la Nueva España vivían alrededor de seis millones de personas de las cuales, cinco millones eran indígenas; una minoría estaba integrada por peninsulares que detentaban el poder político, eclesiástico y civil.
La insurgencia  comienza cuando hay un alto clero en decadencia. Los curas no eran modelos de virtudes; sí eran, modelos de autoridad.
Don Miguel por su parte, afirmaba sin tapujos en tertulias y reuniones de chocolate que la iglesia estaba manejada por ignorantes. Fue llamado al Santo Oficio en los primeros años del siglo XIX acusado por su modo de vivir;  le acusan de ser bastonero en un baile, de negar la existencia del infierno y, de mostrar mucha simpatía por lo francés. Todas acusaciones frívolas.
La familia de Hidalgo tenía haciendas y ranchos hipotecados. Para 1810 debían alrededor de 12 mil pesos a distintos rubros e instituciones eclesiásticas. Antes, en 1809 muere Manuel, su hermano después de un ataque de locura al no poder hacer frente a las deudas que les embargaba.
Abad y Quipo firma un decreto de excomunión contra Don Miguel, a pesar de no tener facultades para ello mismo que, la iglesia católica acepta sin chistar.
De su tortuosa relación con los otros curas de cartón, escribiremos en una ocasión posterior.
Hidalgo y Costilla, no es el viejito pusilánime que nos mostró durante mucho tiempo la historia oficial. Fue un hombre con muchas razones y pasiones; se enfrascó en lo que él mismo calificó como un frenesí y ello le costó la vida ante un pelotón de fusilamiento aquella mañana  de 1811 en Chihuahua.
Independientemente de su aspecto físico, es uno de los personajes torales de la historia de México; por ello, hoy y por siempre ¡Viva el padre de la patria!

Tuíter: @santiagooctavio

1 Comentarios

  1. Hidalgo no fue el prócer del México independiente, él solamente se promulgo en contra de los excesivos impuestos de la madre patria intervenida vitoreando al emperador español. De acuerdo estoy en que no era pusilánime, pero asevero que las deudas lo volvieron oportunista.
    El prócer fue Morelos con su edicto a la nación. Y quien lo logró no fue ni él ni aun Vicente Guerrero, y quien lo logró fue un traidor llamado Agustín de Iturbide que se proclamo emperador.

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