¿Ciberbasura o procrastinación tecnológica?

Los mexicanos y los seres humanos cada vez leemos menos de manera impresa y pasamos en promedio entre una y dos horas observando videos, memes, noticias reales y falsas (fakes) o una gran cantidad de publicidad y ciberbasura todos los días. La pesadilla del sociólogo y pensador  francés Gilles Lipovetsky sobre una “era del vacío” y las categorizaciones del Homo Videns de politólogo italiano Giovanni Sartori han quedado desfasadas ante los fenómenos derivados de las nuevas tecnologías de la información.

De acuerdo con un estudio levantado por Conceptos Marketing en 2017, un 79 por ciento de las personas cuentan con teléfono con acceso a Internet, es decir 8 de cada 10 personas por lo menos en zonas urbanas cuenta con un teléfono con acceso a redes sociales, WhatsApp, Twitter, Facebook, Instagram entre otras. En las zonas rurales no debe estar muy lejana esta cifra, hay que recordar que la migración a Estados Unidos y Canadá ha hecho que miles de mexicanos hayan dejado de enviar televisiones para enviar teléfonos de última generación a sus, hijos y familia. Lo interesante aquí es el tiempo que pasamos con ellos, y es que un 68% pasa entre una y dos horas al día con su teléfono, un 25% menos de una hora y solo 7 por ciento más de dos horas al día.

El uso del teléfono de acuerdo con este estudio un 63 por ciento lo utiliza para llamadas y mensajes, mientras que un 38 por ciento dice utilizarlo para redes sociales. Aquí considero que la pregunta no fue muy adecuada o que los ciudadanos no lograron distinguir bien mensajes como redes sociales, ya que WhatsApp en estricto sentido es una red social y no hay nadie alrededor suyo que no cuente con esta aplicación en el teléfono que sea. De esta manera podríamos inferir que una persona promedio pasa al día (mañana o noche) entre 1 y 2 horas enviando o revisando mensajes de texto y las interminables cadenas que envían por este medio sin ninguna veracidad y surfeando su Facebook, Twitter o los cientos de chistes, y contenidos que hacen reír, soñar, indignarse pero que difícilmente mueven a la acción (ciberbasura).

Hoy, convergemos 5 generaciones, adultos mayores (65 años o más), j adultos (30 a 60 años), jóvenes (18 a 29 años), adolescentes (12 a 17 años) y hasta niños utilizando diariamente nuestros teléfonos para matar el tiempo, o en el peor de los casos pasando el tiempo para no hacer nada en algo que en la lengua anglosajona definieron como Procastination, que se utiliza en español como procrastinar  definido irónicamente como el arte de pasar el tiempo para no hacer las tareas que se deben hacer. Sin embargo, la procrastinación no solo es ahora para charlar, dormir, comer sino para pasar horas frente a la pantalla del teléfono en lo que denomino una “procrastinación tecnológica”.

El peor de los escenarios humanos se combinan al tener una humanidad que procrastina tecnológicamente para mirar horas de ciberbasura. ¿Y así queremos un mundo mejor, un mejor país, una mejor educación, un mejor empleo, un mejor salario? Si nuestra productividad se midiera por mirar FB, TW, y WhatsApp al día estoy seguro que creceríamos a una tasa de crecimiento económico de más de 5% de manera anual. Pero la realidad es que al pasar tanto tiempo sin hacer nada productivo las deudas aumentan, los alimentos no crecen como en farmville, y nadie come frutas de candycrush o mucho menos se construye como en Minecraft.

Estos somos los ciudadanos de finales de la segunda década del siglo XXI, procrastinadores tecnológicos y consumidores de ciberbasura, que hemos perdido nuestra esencia misma de humanos y que insistimos en las viejas recetas de la revolución industrial del siglo XIX para educar nuevas generaciones indiferentes poco solidarias que buscan la procrastinación. Ante ello, es necesario repensar desde la raíz, una nueva manera de educar y para ello no basta un cambio de modelo o una endeble reforma educativa sino un profundo cambio de paradigma, un cambio en el pensamiento humano. ¿Hoy, cuántas veces ha visto su pantalla? ¿Y cuanto tiempo lleva navegando en su teléfono?

 

* Politólogo del CIDE.

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