¿Y los Fiscales?

Elizabeth Castro
El día jueves, Milenio publicó una nota en que señalaba que el Senado no nombrará Fiscal General ni Fiscal Anticorrupción antes de concluir el actual periodo de sesiones. ¿Por qué? Bueno, al parecer las fuerzas políticas son incapaces de ponerse de acuerdo y, como mencionó la Presidenta de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ana Lilia Herrera, parte de los impedimentos son las leyes que no se reformaron en tiempo y forma.
Parece increíble que el Poder Legislativo sea incapaz de hacer su trabajo; sin embargo, es necesario apuntar que reconfigurar los mecanismos de impartición de justicia en el país, toca intereses sensibles y poderosos. Siendo honestas, el entramado político deja por fuera los legítimos intereses de la ciudadanía, y busca, en muchos casos, otorgar lo justo necesario, pero no más.
El Sistema Nacional Anticorrupción, se esgrime como un avance en la lucha contra la corrupción, pero al mismo tiempo amenaza con convertirse en un elefante blanco dentro de las instituciones del Estado, por si fuera poco, su conformación se ha visto envuelta en diversas controversias. Al grado de que hoy en día los estados siguen avanzando a pasos lentos en la composición de sus homólogos en las entidades.
Mientras tanto, la Fiscalía General sigue sin materializarse, ¿miedo o precaución?, el tema es completamente político y no hay como negarlo, diversas organizaciones se han sumado a iniciativas que promueven el nombramiento de un Fiscal que no responda a intereses particulares, y que pueda contribuir a la implementación de una Fiscalía realmente autónoma. Sin embargo, esta preocupación no encuentra suficiente eco dentro de los poderes del Estado, quienes siguen dejando pendiente un tema que es fundamental para contribuir a la procuración de justicia.
Aunado a ello, tras la renuncia de Raúl Cervantes Andrade (quién como muchos se soñó Fiscal); la Procuraduría General de la República (PGR) sigue acéfala y ni el Ejecutivo ni el Legislativo se han preocupado por terminar con este problema. Por si fuera poco, el “Encargado de Despacho” que actualmente dirige la PGR, se ha encargado de tomar decisiones que debilitan la imagen de la maltrecha institución.
En resumen, no hay Procurador o Procuradora y mucho menos Fiscal. Lo cual se traduce en un debilitamiento de las instituciones y un Poder Judicial acéfalo, que depende de un Poder Legislativo donde los intereses y la falta de conciliación, evitan los avances y transformaciones que son tan necesarias para el desarrollo del país. No se trata solo de presumir el trabajo de legislaturas anteriores o de decir que “se está haciendo lo posible”, se trata de dialogar y asumir el compromiso que las y los legisladores tienen con la ciudadanía.
Necesitamos un Fiscal Anticorrupción con un SNA eficiente y capaz, que pueda perseguir los actos de corrupción, fenómeno que aqueja al país y que representa pérdidas económicas millonarias y ganancias ilícitas para servidores públicos que han hecho de esa práctica una forma de vida. También necesitamos un Fiscal General, para una Fiscalía que goce de autonomía y cuyo titular no ceda ante los caprichos de los intereses privados.
Ah, y necesitamos que nombren titular de la Auditoria Superior de la Federación, institución que hace unos meses se quejaba de la falta de investigación por parte de la PGR, es decir, ASF denunciaba y PGR era incapaz de iniciar procedimientos en contra de los presuntos culpables.
Si sirve de consuelo, el Senado nombrará, antes de terminar el periodo de sesiones, Fiscal Electoral. Lo importante es el Proceso de 2018 y lo saben. Lo demás puede esperar, las elecciones no. No nos queda más que esperar a que el próximo titular de la FEPADE sea capaz de contribuir a que recuperemos la confianza en el Sistema Electoral del país, caso difícil después de la salida de Santiago Nieto, y el triste actuar de las instituciones durante el Proceso Electoral del Estado de México.
Y tras su ardua labor, los Diputados recibirán, solo por concepto de aguinaldo $140,504.00; mientras los Senadores se llevarán $234,330.00; aunque dejen no

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