Juan Manuel López García.
“Reflexionar en silencio, es apagar la estridencia, revisando nuestra historia que nos dará respuestas para un mejor presente” Manolo

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado. Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios. Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su día, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio. Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Le gusta la gente que posee sentido de la justicia. A estos los llamo mis amigos. Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada. Me gusta la gente que con su energía, contagia. Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera. Me gusta la gente fiel y persistente que no fallece cuando se trata de alcanzar objetivos e ideas. Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. La gente que lucha contra las adversidades. Me gusta la gente que busca soluciones. La gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen. Me gusta la gente que tiene personalidad. Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón. La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse Gente. Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Bella composición, por ser profunda del extinto Mario Benedetti, que tituló La Gente que me Gusta y es dable leer en forma reposada, para reflexionar en el ocaso de éste 2017. Balance de cuántos males superados y cuántos siguen estancados, de saber si cuidamos nuestro cuerpo y fomentamos o no el desarrollo de nuestra espiritualidad, que insisto es la más óptima madurez de todo ser humano (no confundir con las creencias religiosas) de darme cuenta que por fortuna el desapego empieza a surtir como las plantas, los frutos deliciosos de ello, hubo personas que ocasionaron ruido en mis pasos de esta anualidad y con entereza les soslayé, sintiendo un alivio, como la gran compensación de otras amistades logradas de las que disfruto, hay un amigo que empecé a frecuentar y me gustan sus charlas amenas, sus análisis inteligentes, y alegría desbordante, es un guerrero de cepa, que se divierte como él dice del ejercicio de su profesión, que con astucia y conocimiento la domina con presteza en el complejo mundo del litigio, que ya rebasa los 50 años en ella.

O de otro ínclito maestro del derecho, con enormes valores religiosos, que día a día, en los amaneceres nos saludamos, a pesar de tener una álgida agenda que no tiene tiempo ni para respirar, entre funciones públicas como litigios, es fuente inagotable de energía y de conocimientos, siempre también presto a ayudar, sin egoísmos.

Otro que me bendice la vida de tenerlo como gurú, un conspicuo galeno, quien me ha enseñado a buscarme y encontrarme, exponer mi historia y limpiar de adherencias y “cochambres” que permití hacerme daño y empezar a transformar el dolor en alegría, a no victimizarme de los malos tratos que fui objeto desde mi niñez, de llorar en los recuerdos de golpes con binza, de los retos como si fuese su enemigo, y yo buscando poder darle un beso que espero este próximo año que viene darle muchos, como si fuese un amor renacido, porque sencillamente lo quiero y acepto tal como es, ahora lo honro y respeto y veo con ojos de misericordia desde su niñez más dañada que la mía, empero logró sacarme con esfuerzos adelante en mi vida, a quien le diré cuanto lo quiero y orgulloso de él estoy. Y no pasa inadvertido, otro filósofo doctor que diario me regala calificativos a mi modesta persona, al enviarle resumen de noticias.

Gracias Carlos, Roberto Pedro, Juventino, Juan Manuel, Alejandro, de ser alegres, bromistas, y sobre todo a mi Padre de quien heredé eso, ser fuerte, optimista y me enseñó a ser agradecido, a ellos, a usted que me lee, a los compañeros de estudios, a los demás, y a los que se sumen este nuevo año, los abrazo en este fin de año impregnado de recuerdos y esperanzas.

Jugadas de la Vida
La palabra Biblia proviene del griego y llega a nuestro idioma a través del latín y significa libros.
Twitter: @ldojuanamanuel