Entre surcos y Mezcal
Habilidad y oficio político, sello indiscutible mostrado por Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado. Pero más que por las primeras características citadas, hoy se les etiqueta por la ambición y la obsesión de poder. Esas que, al paso de los días se van ventilando a detalle y crudamente los exhibe tal y como realmente son cada uno de ellos. Concretar la coalición “Por México al frente” (PAN, PRD y MC), cuando de inicio parecía algo imposible de alcanzar, merece un mérito destacado. Especialmente, cuando se oficializa en un momento de crisis ante los resquebrajamientos internos y la creciente deserción de cuadros y militantes representativos hacia otras opciones partidistas en cada uno de estos tres institutos políticos.
Coaligarse, fue producto de una exigencia obligada. Más por la debilidad de circunstancias que por la fortaleza de coincidencias; más por intereses personales y de grupos, que por plataformas comunes o afinidades ideológicas. Anteponiendo el reparto de las candidaturas entre los mismos de siempre, antes que priorizar la apertura a nuevos cuadros internos o candidaturas ciudadanas; expresando con claridad en los hechos, que la percepción negativa hacia la clase política simplemente es un argumento retórico en su trillado discurso. Hoy, su propaganda publicitaria es de confrontación abierta y marcados deslindes. Mensajes que no sensibilizan, pero si despiertan resentimiento. Palabras que aún no logran persuadir en su favor, pero si llevan a discutir lo que no han sido capaces de lograr con anterioridad. Líneas discursivas que no convencen ni despiertan la simpatía en un amplio segmento social.  
Sin embargo, no se puede negar que fue un gran acuerdo político entre tres fuerzas tan distintas entre sí. Un acuerdo de aparentes equilibrios justos. Un acuerdo de alianzas cupulares consensuadas pero de resistencia y rechazo entre muchos militantes y simpatizantes. Un acuerdo que, seguramente, les permitirá triunfos importantes en algunos procesos. En otros más, con el privilegio de la duda, les permitirá alta competitividad. Y, al igual que sus demás adversarios, no estarán exentos de la derrota anticipada donde no se concreten las mejores candidaturas ni la unidad requerida.
Ricardo Anaya Cortés, será un protagonista principal en la contienda presidencial. Un candidato que cerrará la elección a tercios. Un contendiente capaz de sobresalir destacadamente en los tres debates pactados. Inteligente y elocuente, será la peor pesadilla de Andrés Manuel López Obrador. Y un contrincante de equilibrado nivel para José Antonio Meade Kuribreña. En contraparte, su principal negativo se localiza al interior de la rancia militancia Panista. En Anaya, ven a un joven gandalla; sin esa reconocida trayectoria de abolengo con clase, ni el pulcro respeto a sus principios e historia.   
María Alejandra Barrales Magdaleno, de concretar su candidatura oficial por el gobierno de la Ciudad de México, puede dar la gran sorpresa de triunfo si la coalición postula a sus mejores candidatos. Sus anteriores cargos legislativos y partidistas, aunados a su trabajo político personal, pueden marcar esa diferencia necesaria. El PRD, en la capital del país, cuenta con una sólida y gran estructura electoral. Está coalición, podría llegar a sumar en conjunto los sufragios necesarios para sostener su principal bastión político. 
En el caso de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado asegura para su partido la candidatura por la gubernatura de Jalisco e incidirá notablemente en todas las candidaturas de su estado natal, Veracruz.
“Por México al frente”, debe verse más allá de otra coalición en contienda electoral. Sus candidatos y figuras emblemáticas, habrán de jugar un papel de enorme trascendencia. En pocas semanas lo podremos constatar. Al tiempo.
Recordemos que en política, lo único seguro es que no hay nada seguro. Y López Obrador, si no se desprende de la mafia del no poder, de su sequito de lacras purificadas y de su doble moral; ya puede ir colgando desde ahora la hamaca para irse a su rancho.
Toda navidad y fin de año, se disfrutan mejor acompañados de un buen Mezcal. #drv
Este año, cómo ningún anterior, pudimos observar la grata presencia del Mezcal en muchos hogares de México. Ni que decir aquí en Oaxaca. La alegría natural que nos proporciona esta bebida, hoy nos inunda del orgullo y la felicidad que todo buen producto oaxaqueño despierta entre todos nosotros.
Nuestra gratitud a todos quienes conforman la cadena productiva del Mezcal. Gracias a todos nuestros paisanos que, donde quiera que se encuentren, lo continúan degustando y fomentan su consumo. Gracias a todos nuestros familiares, amistades y visitantes; que en todo buen momento nos piden un Mezcal para brindar. A todos, muchas gracias!!