Mandos del Ejército dijeron bajo condición de anonimato tener sospechas fundadas de que en la mayoría de los robos están involucrados los propios agentes. 

Cd. de México- Un promedio de dos armas al día fueron robadas el año pasado a policías locales, de acuerdo con datos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

En un informe, el Ejército indicó que de enero a octubre del año pasado 449 armas cortas y 156 largas se esfumaron de las bitácoras de las corporaciones preventivas y ministeriales, en su mayoría pistolas calibre 9 mm y fusiles AR-15.

Mandos del Ejército dijeron bajo condición de anonimato tener sospechas fundadas de que en la mayoría de los robos están involucrados los propios agentes.

En julio, por ejemplo, fue robado un lote de 69 armas a la Policía municipal de Querétaro en un hecho en el que la Fiscalía sospechó de los propios elementos. Una veintena de efectivos fueron llamados a declarar, pero ninguno fue detenido.

Las Policías preventivas y ministeriales del Estado de México reportaron el robo de 58 armas; la Ciudad de México 48; Chihuahua 48 y Guerrero 44.

Apenas en diciembre armamento que era resguardado en un módulo de seguridad de la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) fue robado en el Municipio de Jilotepec, ubicado al norte de la entidad.

La PF engrosó esa suma con 51 armas robadas o sustraídas a sus elementos, 40 cortas y 11 largas.

En la sesión del Consejo Nacional de Seguridad celebrada el pasado 21 de diciembre, los consejeros aprobaron, entre otras cosas, que los Gobiernos estatales puedan utilizar recursos federales del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP) o Fortaseg, dos fondos federales para resguardar mejor su armamento.

Álvaro Vizcaíno, secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, dijo que se buscan fortalecer las condiciones y capacidades de los depósitos de armas de las Policías municipales y estatales.

El FASP está previsto en la Ley de Coordinación Fiscal a través del cual se transfieren recursos a las entidades federativas para dar cumplimiento a estrategias nacionales en materia de seguridad pública.

En tanto el Fortaseg es un subsidio que se otorga a los municipios y, en su caso, a los estados, cuando éstos ejercen la función de seguridad pública en lugar de los primeros o coordinados con ellos.

De acuerdo con Vizcaíno, para reducir la violencia también es necesario incrementar las campañas de canje de armas de fuego.

“Lo que vamos a buscar también es que las entidades federativas lo establezcan como una prioridad en la que podrán utilizar recursos federales igualmente del FASP y Fortaseg, además de una bolsa del SESNSP para otorgar donativos a la sociedad civil con el propósito de que se sume a las campañas de desarme”, indicó Vizcaíno.

* Reforma / Benito Jiménez