Joana Suárez
Ella sólo quería divertirse. Salir con el pretendiente, bailar, tomar, olvidarse de los problemas familiares  y de la vida. Balvina lo pensó bien; un sábado por la noche sería lo ideal. Entonces, encargó con sus familiares a sus dos pequeñas hijas y se fue con el galán.
En la noche bailaron, bebieron, brindaron; se cansaron de lustrar el piso; tomaron más; brindaron por el amor y la felicidad efímera. Tomaron y tomaron, hasta que madrugaba.
Zigzagueantes, salieron a abordar un taxi; caminaron un tramo rumbo a la parada del autobús, en la esquina del bulevar Manuel Ruiz y José Vasconcelos, cerca del crucero del estadio de béisbol de la ciudad de Oaxaca.
De pronto, ella se desvaneció, tosía fuerte, se ahogaba; el novio, del miedo, entre la oscuridad y la borrachez, prefirió huir. Aquí quedó tirada Balvina, sobre la banqueta.
Este domingo 7 de enero, por la mañana, fue hallada por cuerpos de seguridad. No tenía heridas ni huellas de tortura. Perdió la vida por broncoaspiración. Del novio que disfrutó gratos momentos con la mujer de 43 años, nada se sabe.