El enigmático 2018 que afrontaremos.

Entre surcos y Mezcal

Este 2018, desde el primer día del año, inicio con una creciente percepción de incertidumbre social, agitaciones electorales aún moderadas, crecientes dudas sobre la estabilidad y el crecimiento económico y, por ende, retos mayúsculos en todos los órdenes y niveles de gobierno.
Las eventualidades que han propiciado toda esta serie de elementos, son una inmensa amalgama de factores externos e internos. Una situación compleja que no se le podría adjudicar de forma irresponsable a nadie en particular. Pero que infortunadamente, repercute de manera directa entre los ciudadanos y habitantes de todo el territorio nacional.
Desde principios del año 2000, somos un país escrupulosamente observado por la comunidad internacional. E internamente, siempre estamos sujetos a las especulaciones de todo tipo y a los diversos vaivenes secuenciales de cada proceso electoral presidencial.
Cada seis años, el terreno político se convierte en un despiadado campo de batalla. En donde todos los adversarios padecen graves señalamientos de credibilidad y severos cuestionamientos entre un amplio sector de electores. Y por si fuera insuficiente, sin excepción alguna, todo candidato contendiente debe sujetarse al meticuloso escrutinio mediático de su vida pública y privada.
Hoy, como nunca antes, México requiere de unidad nacional. No mediante discursos populistas que inciten a la confrontación, al divisionismo o a la anarquía. No más propuestas huecas o de promesas imposibles de concretar. Lograr justicia, paz y progreso; exige un replanteamiento serio del presupuesto público por parte del Congreso de la Unión y de cada uno de los Congresos Locales. El derroche excesivo de los recursos, sin apego a los ordenamientos legales para su adecuado ejercicio; son precisamente el principal catalizador de corrupción e impunidad. Alcanzar estos urgentes compromisos institucionales, serán la ruta más próxima de una transformación profunda y positiva para el país.
Reducir los crecientes índices de pobreza y las profundas brechas de desigualdad, son necesidad impostergable. Estos parámetros inadmisibles, agravian y lastiman profundamente nuestra identidad y pertenencia nacional.
¿Hasta dónde será posible lograrlo y hasta cuándo podremos constatar la realidad que tanto anhelamos y tanto se requiere? Ese es precisamente el gran enigma que enfrentaremos desde el momento mismo en que, libre y razonadamente, acudamos a emitir nuestro sufragio el 1 de Julio entrante. Mismo que, se empezará a disipar hasta después de concluidos todos los cómputos y resultados electorales del 2018. Y una vez que las cifras definitivas  sean anunciadas de forma oficial, tendremos una idea más objetiva de cómo enfrentaremos el acontecer de los meses restantes y de los seis años siguientes.  

   
En el caso particular de Oaxaca, aspirar a un estado de bienestar digno obliga a un esfuerzo mayúsculo día tras día. El gran reto por disminuir está marginación lacerante, ha propiciado implementar esquemas consensuados con equilibrio social. Diseñando e implementando programas específicos con  atención y supervisión permanente entre federación, estado y municipios. Durante el primer año de la presente administración estatal, el Gobernador Alejandro Murat Hinojosa ha dado muestra fehaciente de que en unidad si es posible lograr lo que nuestro pueblo le apremia y requiere. Una dinámica de trabajo que, seguramente, continuara impulsando durante los siguientes años de su mandato constitucional.

Un Mezcal para empezar. Otro más, para continuar.
Con enorme beneplácito, leí el pasado fin de semana el interés por retomar la promoción de “La ruta caminos del Mezcal”. Una iniciativa que contará con el respaldo decidido del gobierno estatal, autoridades municipales, operadoras turísticas y, por supuesto, de los propios productores y expendedores de Mezcal. Las rutas que inicialmente están consideradas son: Matatlán, Ocotlán, Miahuatlán y Sola de Vega. De concretarse, los beneficios serán múltiples e inmediatos. No solamente para estos sitios inicialmente contemplados, sino para todo Oaxaca en general. Un proyecto considerado en una etapa a mediano plazo. Pero, en lo particular, seguro estoy que ante los resultados obtenidos estos tiempos se reducirán sustantivamente. ¡Enhorabuena!

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