Nuevamente este año una energía femenina que desborda al mundo  salió a las calles en la principales ciudades de Estados Unidos desde Nueva York hasta Seattle y en otros países  en lo que se denomina “Women´s March” en la búsqueda un mundo que espera más igualdad y menos pobreza, un mundo que lucha más por minorías sabiendo que son mayorías, un mundo más compartido y menos egoísta, un mundo que busca más los espiritual y menos lo material, un mundo de mujeres y hombres pensando y actuando en el futuro de sus hijas e hijos no desde lo tangible sino desde lo intangible.

El sábado 20 de enero de 2018 se realizó la segunda de las movilizaciones más significativas en la historia contemporánea  de la denominada “Marcha de las Mujeres”. Casi 3 millones de mujeres en 673 ciudades del mundo salieron a las calles. Tan solo en la ciudad de Nueva York más de 200 mil mujeres  salieron a las calles para manifestarse a favor de las reformas de salud para migrantes, protección al medio ambiente, derechos de las llamadas minorías raciales, sexuales y esta vez adicionalmente para considerar las encuestas y sondeos de la ciudadanía que rechazan el desempeño del Presidente Trump y de sus políticas hacia las mujeres y migrantes.
Este fenómeno podría interpretarse también como respuesta desde la ciudadanía y de las mujeres como factor de cambio histórico a las acciones y declaraciones discriminatorias y racistas de Donald Trump. Sin embargo, este movimiento es mucho más profundo y tiene que ver con un descontento generalizado en el planeta contra los Gobiernos, Instituciones demandas ciudadanas sin respuesta y la enorme desigualdad que todavía prevalece en pleno siglo XXI donde de los 90 países que renovarán sus Jefes de Gobierno ninguna es mujer y de los 6 países de América Latina que eligen Presidente ninguna siquiera es candidata a ganar.
Aunque este movimiento inicialmente lo quisieron ver como un producto de redes sociales y los especialistas destacaron el papel de la tecnología y su poder de convocatoria para las nuevas sociedades globales, como lo estableció Charles Tilly en su libro “Los movimientos sociales, 1768-2008: Desde sus orígenes a Facebook”. Tilly dice que  en una época como la nuestra, donde la tecnología es tan importante, “los medios no engendran, por sí mismos, movimientos sociales”. Por ello, este movimiento no podría explicarse solo como fenómeno de redes sociales equivalente a un boom mediático, minimizarlo en esta categoría sería minimizar a más de 673 ciudades o pretender callar un eco provocado por más de 3 millones de voces femeninas y más de 700 millones que viven en pobreza, desigualdad y discriminación en el mundo.
Finalmente, este movimiento social renueva la esperanza de la humanidad. El futuro es de las mujeres que hoy representan la mayoría de la población y  el mañana hoy. Por ello, las agendas estarán definidas en los próximos años por  esta mentalidad femenina multitarea, de decisiones y emociones y con la fuerza de un espíritu femenino capaz de mover al mundo.

* Politólogo del CIDE, Magister en Investigación Social y Desarrollo de la Universidad de Concepción en Chile y Maestro en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de Columbia en Nueva York.