Católico instruido no será confundido 

Su nombre proviene del latín pax, que significa “paz, pacto, convención”. El culto a esta advocación mariana surgió el 24 de enero de 1085, cuando por intercesión de la Santísima Virgen María se logró conjurar un conflicto bélico entre moros y cristianos en la ciudad de Toledo, España; pero su veneración traspasó las fronteras de ese país, incluso del Continente Europeo, pues también en América se han erigido diversos templos en su honor. En Roma, el Papa Sixto IV (1471-11484) construyó la Iglesia de Santa María de la Paz, para celebrar el término del conflicto armado italiano. Por su parte, el Papa Benedicto XV (1914-1922), cuyo pontificado se vio inmerso en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), propagó su culto y, el 5 de mayo de 1917, estableció que se incluyera en las Letanías Lauretanas del Rosario la invocación “Reina de la Paz”, además mandó erigir en la nave de la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, un monumento en honor de esta advocación mariana.

Se ha dado a conocer que el 24 de junio de 1981 la Santísima Virgen se apareció a seis jóvenes en el pueblo de Medjugorje (en la antigua Yugoslavia, hoy Bosnia y Herzegovina), presentándose justamente como la Reina de la Paz, con un mensaje de paz y reconciliación para el Mundo. La Iglesia Católica no ha constatado la sobrenaturalidad de estas apariciones, las cuales aseguran sus videntes siguen presentándose. El Papa Francisco ya cuenta con el informe emitido por la Comisión Internacional que, para estudiar el caso, nombró en 2010 el Papa Benedicto XVI; pero aún no ha habido una resolución definitiva al respecto, ni por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ni por el Papa, quien sostiene que “todas las apariciones o las presuntas apariciones pertenecen a la esfera privada, no son parte del magisterio público ordinario de la Iglesia” y asegura que, personalmente, prefiere “a la Virgen Madre, nuestra Madre y no la Virgen Jefe de Oficina telegráfica, que todos los días envía un mensaje a tal hora”; “esta no es la Madre de Jesús”, asegura. Lo cierto, es que el propio Papa destaca “el hecho espiritual, pastoral, de gente que va allí y se convierte, gente que encuentra a Dios, que cambia de vida, pero para esto no hay una varita mágica allí”; sino que es un hecho espiritual innegable, que requiere atenderse; por ello ha nombrado un Obispo para que atienda pastoralmente este lugar de culto, al que llegan múltiples y piadosas peregrinaciones. Y, si bien los mensajes que dicen haber recibido los videntes de la Madre de Dios, no contravienen los principios de la fe católica; sí debemos tener cautela y sobre todo obediencia con lo que determine nuestra Iglesia, que es nuestra Madre y Maestra de fe.

La paz, “shalom”, está en el centro del mensaje del Antiguo y del Nuevo Testamento, y la palabra “shalom” en la Biblia no es un mero saludo de cortesía, sino la escatología prometida que procede de Dios y es un deseo de bendición entre los hombres; Jesucristo mismo es nuestra paz (Ef 2, 14), y llamó “bienaventurados” a los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios (Mt 5, 9); incluso el primer mensaje de Cristo Resucitado a sus apóstoles fue: “La paz esté con ustedes” (Jn 20, 19). Promover la paz también fue una de las principales finalidades del Papa Francisco en su viaje a Chile y Perú, que hoy concluye; pues los cristianos estamos llamados a ser signo, instrumento y testigos de paz: paz con Dios y entre los hombres (LG 1 y 13). ¡Que así sea!

LUBIA ESPERANZA AMADOR.

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