Todavía no arrancan las campañas electorales y el desgaste del Instituto Nacional Electoral (INE) luce imparable.

Pareciera que Lorenzo Córdova y sus consejeros también hubieran sido afectados por la luz que le lesionó en Querétaro la vista a la mitad del Gabinete.

Sólo así se podría explicar que se esté volviendo costumbre que los absurdos que todos los mexicanos vemos ellos simplemente no los ven.

El caso mas patético es el del manejo de las precampañas. De todos los partidos, de todos los candidatos.

De acuerdo con las reglas, se supondría que a menos que un partido registrara dos o mas precandidatos se podría aceptar que los aspirantes salieran a la calle para buscar el voto dentro de su partido.

Caso contrario, si un partido tiene un solo precandidato, sin competencia alguna, el supuesto es que no existieran actos proselitistas, sino hasta que se oficialice su registro en febrero.

En la realidad nadie respeta las reglas y, anteel pasmo del árbitro, nadie respeta al INE.

Ni José Antonio Meade, ni Ricardo Anaya, ni Andrés Manuel López Obrador tienen rival que les dispute su candidatura presidencial. Si acaso no alcanzan a registrarse sería por decisión interna de sus partidos, pero no como consecuencia de perder en una contienda interna.

Pero desde ahora los mexicanos vemos con hartazgo no sólo el exceso de actos políticos de “precampaña” que inundan los noticieros de radio y televisión, además los diarios y las redes sociales.

Ni que decir del otro hartazgo, el de la tormenta de spots repetitivos que nos recetan bajo el pretexto de que ese es el reparto equitativo y el consumo obligado del tiempo aire… ¡en una precampaña sin competidores!

Ya se imaginarán el sentimiento de “¡Ya basta!” que tendremos todos cuando en seis meses nos hayamos atragantado con millones de spots prometiendo lo que jamás se cumplirá.

Y ni qué decir de la inmovilidad de un INE que hace menos que nada para frenar las fake news que inundan las redes sociales, promoviendo campañas de descrédito y de “bullying” político.

Como postre tenemos el vergonzoso caso de algunos candidatos independientes, que como ya lo denunció el aspirante Pedro Ferriz de Con compran listados para falsificar los apoyos que la ley les exige para legitimar sus candidaturas.

Y aquí también ni el INE ni la FEPADE se dan por aludidos y dejan pasar el escandaloso tráfico de registros de a ocho pesos el nombre, obedeciendo a quien sabe que particulares intereses.

Demostrado está que el campeón de ese tráfico de registros es Jaime “El Bronco” Rodríguez, quien mágicamente eleva por horas sus niveles de firmas por encima de sus rivales.

Por eso denunciamos que el INE está ciego. Que padece cataratas de ineficiencia y miopía extrema que le distorsionan la realidad. Todos lo vemos, menos ellos.