Oaxaca, Oax.- A pesar de que enfrenta demandas judiciales contra sus semillas genéticamente modificadas y campañas adversas de ecologistas y productores, la empresa Monsanto ha crecido en México en promedio entre 8 y 10 por ciento cada año de 2015 a la fecha, informó Manuel Bravo Pereyra, presidente y director general del consorcio multinacional para Latinoamérica Norte.

Al participar en el cierre del seminario La agricultura moderna: la ciencia y el agro, informó que en la actualidad más de un millón de productores del campo en el país adquieren los artículos del corporativo, tanto semillas como plaguicidas, en un crecimiento paulatino en el último trienio, mismo que esperan que se repita en este 2018.

Precisó que este crecimiento promedio de la compañía a escala nacional es similar al que se registra en otras naciones, por lo que se infiere que ni los conflictos legales ni las campañas adversas han afectado a Monsanto en este país.

Incluso, destacó que el corporativo, dedicado a la producción de agroquímicos y biotecnología destinados a la agricultura –incluida la generación de semillas genéticamente modificadas–, invierte cada año más de 500 millones de pesos en el Centro de Investigación Internacional para Características Nativas, ubicado en el estado de Nayarit.

En el seminario, realizado en la sede de la Universidad del Valle de México, campus San Rafael, Bravo Pereyra se refirió a la importancia de que los agricultores eleven su producción de cultivos, pues hoy México se ha convertido en el principal importador de maíz en el mundo, además de soya, trigo y algodón.

Lo anterior no se va a revertir si se postergan la innovación y los cambios tecnológicos de fondo, para ser capaces de producir el doble en la misma área, refirió el directivo que se hace cargo de las operaciones de Monsanto en México, Centroamérica y el Caribe.

Nanomaíz, entre sus innovaciones

Asimismo, adelantó que dentro de las innovaciones generadas por la empresa ya se tiene una semilla identificada como nanomaíz, que tiene rendimiento 20 por ciento mayor, y requiere menos agua y fertilizantes para su producción.

Esta planta, que apenas alcanza 160 metros de altura, frente a los 280 de la tradicional, está en etapa precomercial en algunas zonas de Sinaloa.

* La Jornada / José Antonio Román