Quizá el foco rojo más sensible, el botón de pánico en las actuales campañas electorales será el de su financiamiento.

Los técnicos y los ingenuos que todo lo contestan “by the book” –lo que dice el librito- dirán que de los fondos que proveerá la ley bajo la cual se rige el Instituto Nacional Electoral (INE).

En la realidad, sin embargo, los dineros van y vienen en una danza multimillonaria de intereses que buscan amarrar una posición de privilegio en los nuevos gobiernos municipales, estatales y federales.

La elección presidencial 2018 será muy sui géneris si reconocemos que las fuentes tradicionales de financiamiento extraordinario, se verán obligadas a modificarse.

Cuestión de recordar que el financiamiento de las campañas 2012 se fincó en dos fuentes: los recursos de haciendas estatales y las aportaciones de constructoras y proveedores. Parejo para todos los partidos.

En los recursos estatales, seis fueron los estados clave que apuntalaron las campañas: Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua.

No en balde los gobernadores ahora encarcelados o señalados por el presunto desvío de fondos son precisamente los que despachaban en esos Estados.

Pero cosas de la vida, esos gobiernos estatales ya no son priistas. Ahora son gobernados por la oposición, lo que no significa que no vayan a desviar recursos a campañas, pero ya no serán para el tricolor.

Por eso decimos que frente a la nueva realidad, serán distintas fuentes de financiamiento las que aparecerán o se reforzarán, algunas de ellas muy peligrosas.

CONSTRUCTORAS.- Los analistas advierten que serán una fuente prima. Ya lo fueron en el 2012. Hoy existen mega obras, como la del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, con presupuestos asignados que rebasan los 120 mil millones de pesos.

Montos de esa magnitud permiten que se destinen algunos a suplir lo que ya no pueden dar los Estados perdidos.

Sobre todo cuando esas constructoras pertenecen a personajes que tienen filiación política o intereses tan grandes y que no se pueden dar el lujo de perderlos.

PROVEEDORES.- Sobre todo los de tecnología, telecomunicaciones, vehículos y equipos de seguridad, que por ser especializados y de alto costo, permiten márgenes para hacer una caja chica cuyos fondos se le apuesten a quien pueda ser el futuro dueño de asignaciones y licitaciones.

NARCOTRÁFICO.- El más abundante  y peligroso, el financiamiento del crimen organizado será factotum para inclinar la balanza con recursos ilimitados.

Solo basta voltear a Nayarit, la tierra de Roberto Sandoval y del fiscal Edgar Veytia, de donde salieron entre 2014 y 2017, financiamientos para campañas de todos los partidos, incluidas independientes, buscando comprar el favor territorial para un nuevo cártel. La disputa en la recomposición de esos cárteles es abono propicio para que apadrinen financieramente a aquellos políticos que necesitan el último tirón.