El uso de películas biodegradable es una solución que permite la utilización de polímeros con menor impacto en el ambiente.

Una de las grandes apuestas presentadas durante el 48° Congreso de Investigación y Desarrollo del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) es presentar los “Proyectos que están transformando a México”, se trata de investigaciones que podrían integrarse muy pronto a la vida cotidiana en respuesta a algún problema.

Este es el caso del proyecto: Películas biodegradables. Con el fin de conseguir vías alternas que permitan la utilización de polímeros con menor impacto en el ambiente, investigadores han desarrollado un proceso innovador y ecológico a partir de cáscaras de frutas como naranja, toronja y mango. Este proceso no utiliza solventes y permite obtener películas con compuestos funcionales, sin necesidad de añadirlos de fuentes externas, de esta manera conservan sus características antioxidantes y antimicrobianas.

Este proyecto liderado por el doctor Hugo Mujica Paz, del departamento de Biotecnología y Ciencias Agropecuarias del Tec de Monterrey, ya cuenta con una patente, dos estudiantes de posgrado, cuatro colaboradores internacionales, seis nacionales, 14 ponencias en congresos, 19 publicaciones, 37 estudiantes de pregrado y 9,200 m2 de película biodegradable/Ton de cáscara de naranja.

Lo interesante es que todo comenzó de la aplicación de la ciencia básica interdisciplinaria como la bioquímica, microbiología y la química para generar procesos con aplicación real a la industria.

En entrevista el doctor Mujica platica: Una de las actividades del investigador es identificar problemas que se presenten en la sociedad y buscar una solución.

“Para mí el problema que hizo ruido en mi cabeza desde joven fue el impacto que causan los desechos plásticos en el ambiente (…). Hace mucho, cuando estaba en la licenciatura fui con mis amigos al campo, atravesamos un cultivo de maíz y me impresionó, porque había más bolsas de plástico que maíz (…). De ahí, al terminar la carrera y hacer estudios de posgrado, me di cuenta que podía hacer algo y es lo que hasta hoy ha motivado mi trabajo”.

“En aquel momento me di cuenta que las industrias procesadoras de fruta tienen un co producto al que no le dan el valor adecuado, las cascaras. Estas industrias tienen una enorme cantidad de desechos de cascara con un componente valioso como la pectina, un biopolímero que tiene la facilidad de generar películas.  Aquí hay un área de oportunidad dándole a los desechos valor agregado”

Para elaborar la película primero se tritura la cáscara, se pone en agua acidificada y se lleva a un calentamiento de 80 a 85 grados centígrados por una hora, después de esto se separa el extracto que tiene el biopolímero, le agregan algunos aditivos como glicerol o plastificantes, se deja secar el extracto y se obtiene el producto final.

El resultado de este proceso es un material biodegradable e hidrofílico de color naranja, tiene aroma cítrico, es suave al tacto y mecánicamente no es tan resistente, pero puede utilizarse como empaques de alimentos de baja humedad o secos.

El Economista