Hace un par de años recibí de regalo un libro titulado “Gratitud” del neurólogo de la Universidad de Columbia, Oliver Sacks, una serie de cuatro ensayos escritos poco después de haberle diagnosticado una metástasis terminal. El segundo ensayo “De mi propia vida” escrito con un discernimiento y serenidad impresionantes por el momento en el que fue escrito, hace balance de “una existencia que muchas veces ha sido difícil pero que ha tenido numerosas recompensas: la mayor de ellas, dice, el privilegio y la aventura de vivir”.

Mary Baker Eddy una gran pensadora nortemericana escribió a finales del siglo XIX: “La gratitud es mucho más que una expresión verbal de agradecimiento. Las acciones expresan más gratitud que las palabras” y Sacks concluía de alguna manera con ese epílogo frente a un dilema de morir en vida o agradecer la aventura de vivir en adelante. O como bellamente lo define la poeta y ensayista polaca, Wisława Szymborska en su obra Amor a primera vista : “Todo principio no es mas que una continuación, y el libro de los acontecimientos se encuentra siempre abierto a la mitad” y el Principio es Vida, a mi entender. Por ello, la gratitud es una celebración de Vida y a la inmensa generosidad con la que nos llena plenamente a cada instante.
Este pensamiento de gratitud también lo llevó en el ocaso del día, Violeta Parra cuando en su más celebre poema hecho canción decía: “Gracias a la Vida que me ha dado tanto.. la ruta del alma…y con ella anduve ciudades y charcos, playas y desiertos, montañas y llanos y la casa tuya, tu calle y tu patio” en una alegoría a ese libro abierto de Szymborska  y con el que soñaba la escritora carioca Clarice Lispector cuando imaginaba que “cerraba los ojos y seres humanos surgirían cuando abriera los ojos húmedos de gratitud” en su libro “Aprendizaje o el libro de los placeres”. Y es que en al inicio o en el ocaso el principio de gratitud es el mismo, libro, camino imaginado o simplemente eternidad.
“El mañana es hoy” reza una frase en el Museo del Mañana en Rio de Janeiro Brasil, profunda y a veces inentendible en el corto plazo, aplica para la gratitud. La gratitud del mañana es la gratitud del hoy. Por ello, cada momento, cada instante es oportuno agradecer el amor, la libertad, la inteligencia, la armonía, la paz que la Vida nos da hoy y mañana y  esa es la gratitud que hoy y mañana comparto a ese libro de acontecimientos eterno en donde estás tú. 

* Politólogo del CIDE, Magister en Investigación Social y Desarrollo de la Universidad de Concepción en Chile y Maestro en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de Columbia en Nueva York.