De los tres valles el más grande es donde se asienta la Ciudad  Luhulaa en zapoteco, Huaxyacac en mexicano, de ahí su nombre que obedece a la castellanización  de la palabra y es aquí mismo donde hace cinco siglos se escuchara por vez primera la música pentafónica, al cantarse el 25 de noviembre de 1521, los salmos del liber usualis, oficiando la misa el clérigo Juan Díaz, Todo Bajo la sombra del Huaje milenario, esto sucedió a la orilla del Atoyac,  -torrente de agua- que hasta el día de hoy, sigue ciñendo a la ciudad por su cintura y en la lontananza se dibuja como un hilo de plata en el paisaje.

El encuentro fue un mestizaje, una simbiosis, que trajo notas nuevas a la música, pinceladas a la pintura, al arte nuevos colores y en un choque brutal de dos culturas, la mesoamericana y la europea, con un resultado híbrido en todos los aspectos de la vida.
Así también nacería a la inspiración, el elogio que dio como resultado una poesía bucólica  y romántica, o el  milagro de la improvisación, de lo lírico y épico de la raza criolla y mestiza, en donde aves cantoras unen su canto, para hacer vibrar de emoción a los que escuchan el Dios  Nunca Muere, melodía hecha ternura y nostalgia, que en Oaxaca se escucha con placer, con amor, que hiere las fibras más sutiles. 
Aquí en Oaxaca es un encanto el Folklor, al vivir los emotivos momentos de cada baile de su “Guelaguetza”, bailes de luces, de colores de sus razas autóctonas, que vienen de sus regiones a bailarle a la gran señora Oaxaca, ciudad legendaria de vírgenes y cristos taumaturgos, de templos que  se admiran desde el Cerro del Fortín, Santo Domingo de Guzmán, la Catedral, el Carmen Alto, el santuario de Guadalupe y la Basílica  menor de la Soledad, Oaxaca es tierra de Fé, donde el indígena conserva sus costumbres, su evangelización que la hace única en el mundo, indios llenos  de esperanza, que cuentan al calor de la música, sus tradiciones con sabor a leyenda.
En Oaxaca cada región canta por sí misma,  EL ISTMO nos deleita con la “Espinaleña”, la Juanita, la llorona, la sandunga de Máximo Ramón Ortiz, con arreglo del maestro Agustín Hernández Toledo, que aún se toca en el Istmo, sitio donde aparecieron las primeras marimbas., que tuvieron éxito, como la caja de madera cuadrada con flejes que llamaron marimbola, que deriva de la marimba y la tambora, instrumento que en ninguna parte de México se le conoce y se cree que vino de cuba y su origen es africano, he de mencionar al hombre que surge en los albores del siglo XX como maestro de música Chuy  Rasgado y que a mediados comienza la marimba orquesta de 20 elementos de ellos se recuerda entre muchas la de Bulmaro  del puerto y Mario Zacarías, la orquesta flor del Istmo, los Reyes del Ritmo de San Juan Quichicovi y un arreglista Rodolfo Cruz del Puerto, la de su hermano Raúl del Puerto (Chico Tehuano) quien tuvo la orquesta Águila de México, etc. 
LA CAÑADA donde en su parte alta se escucha el tambor, y de esa música, nace la fiesta, llamada por el teñir de campanas del templo más cercano, hombres y mujeres se aprestan a bailar el “SON” con alegres zapateadas, el ritmo de “Flor de Liz”, “Anillo de Compromiso o Flor de Café”, sin olvidarnos de la “Tortolita” cuya letra es del Dr. Alberto Vargas Merino y la música de Samuel Mondragón.
Una región única es la MIXTECA Oaxaqueña, ella se divide en mixteca del cielo, mixteca alta, la mixteca baja, la mixteca cálida, la mixteca nebulosa, el chucon mixteca y la mixteca plana,  ahí es de donde surge el “Jarabe Mixteco”, jarabe risueño que enjuga lágrimas, que en su baile arrebata en rápida maniobra un clavel de los labios de la mujer bonita, rojo clavel que se adormece al canto de la canción mixteca de López Alavéz, mas no solo es Huajuapan la que aporta a su identidad la música, también lo es TLAXIACO, el “París chiquito” que es un vals, que en él se le recuerda como esplendida ciudad culta y señorial, hay en su repertorio marchas como “Mártires de la Reforma”, pasos dobles como “Guadalupe Galicia”, los sones “Ñuu Savi” y la pieza “Los Siete Barrios”, que son arreglos de Narcizo  Lico Carrillo, existe la marcha que nos habla de la 3 veces Heroica y hasta un precioso Danzón que lleva el nombre de Tlaxiaco. 
LA COSTA que como dice el poeta -es canción y es caricia  y es borrascosa como el mar, donde el vivir sin bailar la vida se desperdicia- es ahí donde la gente baila  al son de sus chilenas, desde que se deja el Istmo, con su Golfo se siente que el clima cambia en Garrapatero de donde se mira Chacalapa, Copalita, Tangolunda, sus bahías de Santa Cruz Huatulco y su madero símbolo de fe y esperanza, sus doradas playas invitan a refrescarnos, bajo un cielo azul y luminoso, a escuchar la  música del oleaje, a veces de mar tranquilo y otras de mar embravecido.
Costa en tus corrientes del sur, llegaron las chilenas, que en tu clima se hicieron canto, música y alegría, que nos embelesan  en las canciones de Álvaro   Carrillo, de Chanta Vielma, de Nardo, que son bellas melodías de amor a la mujer, a la costa chica a Oaxaca,  los boleros más escuchados, de la música mexicana, son como se lleva un lunar, cáncer, te doy dos horas, la mentira. 
Al norte del Estado están los MIXES son la región más agreste la de los no conquistados, es ahí donde surge la música mística y bella, donde el istmeño Chuy Rasgado, enseñó el arreglo, la composición, la instrumentación y sobre todo música, él subía a la montaña a vivir entre la niebla del majestuoso Zempoaltepetl, a donde el indio viejo llega a  ofrendar la sangre de sus preciados  animales, para esperar mejores cosechas en los años por venir y cuando se escucha el zumbar del tambor y carapacho istmeño es cuando empieza la fiesta. El jarabe MIXE, el Yalalteco es originario de San Juan Yalalag, donde el hombre y la mujer bailan tomados de la mano, en él se comunican momentos sensuales, momentos solemnes, y momentos de tiempos movidos.
La región del PAPALOAPAN, tiene por capital Tuxtepec que significa en mexicano “Cerro del Conejo”, fue villa desde 1889, ciudad lo es desde 1928, la canción vernácula  nos habla y nos canta “A orillas del Papaloapan me estaba bañando un día.
Papaloapan significa en Mexicano “Rio de las Mariposas” sus bailes son una joya de colores, de arte de ritmo, la música es de Samuel Mondragón y representa  a los pueblos de toda la Chinantla. La música es la de sotavento la que suspiro el Huapango de José Pablo Moncayo, zona de caña de cacao que dio origen al chocol y que hoy es el oro negro de Oaxaca.
LA SIERRA NORTE está compuesta por los distritos  de Ixtlán de Juárez, los Mixes y villa Alta, la agricultura, la minería, el comercio y la madera son sus actividades más importantes, sus habitantes también son Zapotecas, que siembran maíz y cosechan el café, de primera calidad ya que es de altura.
En su repertorio musical existen casi sus bellas como el mosquito serrano, el baile de la Botella, el Jarabe Mixe, el carcajeo del diablo, son Jalatlaco, que rescató el maestro Samuel Mondragón y el jarabe Yalalteco, así mismo hay que mencionar la recopilación que hizo J. López Alavés del Son Mixes que se toca en las calendas y la danza autóctona, del profesor  Ricardo Vera Castro, recogida en Zacatepec, Choapan.
LA SIERRA SUR está formada por los distritos de Juquila y Sola de Vega, su comunidad indígena es Chatina etnia integrada por 40,000 habitantes del idioma y se denominan así mismos “Como la Raza”,  Kitse Chatnio, que significa “Palabra Laboriosa”  y a su lengua le llaman Cha´cña, de la familia de lengua Otomangue, su principal actividad es la agricultura y la cultura está organizada en un sistema ancestral, basado en roles civiles y religiosos, sus ofrendas y ruegos los dirigen al Santo Padre Sol, a la Santa Madre Tierra y la Santa Madre Luna.
En su música hay mestizaje que es el origen del pueblo mexicano, de los sones que son tocados hoy en día, hay que mencionar el de la India Cortijana, el Gusto, el Gusto habanero, ay si, si, si, Lágrimas de amor, que canta el Conjunto Alma Solteca, dirigida por el maestro Fidel García Calvo, son chilenas de Sola de Vega, el gusto, Pochutla y la que ha tenido éxito, Arrincónamela, piezas alegres que la mujer baila con una falda típica de colores intensos, con olanes y blusas bellamente bordadas con dibujos de colores, los hombres usan calzón blanco huarache y sombrero.
LOS VALLES CENTRALES, aportan una enorme cantidad del folclor popular, compositores como Macedonio Alcalá, no se lo tienen en su haber al Dios Nunca Muere, de el conocemos “La Marcha Fúnebre” compuesta y extremada el 25 de marzo de 1866, no confundirla con la del maestro Cosme Velásquez de 1885, que con el Valle de lágrimas de Herlindo Martínez, hacen un trio excepcional de marchas fúnebres, estos músicos oaxaqueños dignos de mencionar la última hora de 1870, de Bernabé Alcalá y hoy se toca  con arreglo de Samuel Mondragón, morir amando Vals de 1886 de José Domingo Castro, ausente de mi madre,  Schottisch, encargado por el general Albino Zertuche, para su señora madre Doña Francisca Rodríguez de Zertuche al maestro Cosme Velásquez, con arreglo de M. Ríos Toledano, el beso, Danza Oaxaqueña, estudio rítmico por el maestro Juan Sánchez Hernández, No llores  prenda querida, composición en su juventud ya que es de 1870 del Lic. Emilio Pimentel, con arreglo de Samuel Mondragón por último menciono la canción de 1885, llévame Oaxaqueña con arreglo de Samuel Mondragón.
Muy afecto a la música lo fue el gobernador del Estado el general Félix Díaz Morí, pues en su gobierno se dieron actos importantes en relación a la remodelación de lo que hasta 1868 era la plaza mayor, la plaza real, la plaza de armas y plaza de la constitución, que convirtió en marzo de 1868, en Jardín de la Constitución, con este acto inicio una etapa nueva distinta a lo que venía siendo la retreta en la Alameda de León, audiciones musicales de la Banda de Música del Batallón Guerrero cuyo jefe era el general Porfirio Díaz, que a la toma de Oaxaca el 31 de Octubre de 1866, festeja su triunfo sobre las tropas conservadoras del General Carlos Oronoz.
Porfirio a su salida en enero de 1867, para ponerle sitio a Puebla, deja una guarnición que se constituye como batallón Zaragoza, quedando al frente del gobierno en 1867 el Lic. Juan Ma. Santaella y el 13 de mayo de ese año es nombrado gobernador Miguel Castro, quien entregaría el poder ejecutivo al General Félix Díaz el 1 de diciembre de 1867, quien disolviendo la guardia nacional, inaugura el 9 de enero de 1868 el telégrafo entre Oaxaca, Tehuacán y México, así mismo llega el Obispo Dr. Vicente Fermín Márquez y el 24 de febrero llega don Porfirio quien estaría presente en la inauguración del Jardín de la Plaza de Armas el 15 de marzo de 1868.

Continuará…..

Oaxaca, Oax., a 28 de enero  de 2018.
Jorge Alberto Bueno Sánchez.
Cronista de la Ciudad de Oaxaca.
Miembro de la S.M.G.E.
Miembro del S.C.M