Para las elecciones del 1 de julio se estima que más de 25 millones de jóvenes votarán; de ellos, más de la mitad lo hará por primera vez, por lo que académicos coinciden en que será necesario que éstos sean más selectivos en la información política que consumen para que tomen una mejor decisión.

“Uno de cada cinco electores votará por primera vez y un tercio del total son jóvenes. El impacto es enorme por su volumen. La mayor parte de ellos dice que va a votar, aunque la mayoría no sabe por quién va a votar”, dijo Jorge Narro, académico del Departamento de Formación Humana del ITESO.

Pese a que uno de cada tres de estos votantes será menor de 29 años y alrededor de 15 millones de jóvenes lo hará por primera vez en la elección de este año, académicos del Instituto Tecnológico de Occidente (ITESO) consideran que existen una serie de factores a tomar en cuenta en relación con el rol que la población juvenil jugará en los comicios estatales y nacionales de este año.

Para Narro, especialista en análisis político, “la mayoría de los jóvenes no leen prensa escrita, no escuchan noticiarios de radio, pero sí ven noticiarios en la televisión. Si bien no están informados de una manera tradicional, sí lo están vía redes sociales”.

De acuerdo con la lista nominal del INE, el número de jóvenes que tiene 18 y 19 años, al 26 de enero, que ya cuenta con credencial para votar es de tres millones 870 mil 719. La cifra puede aumentar, debido a que el último día para tramitar la credencial fue el 31 de enero.

Por su parte, Jorge Rocha, académico del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del ITESO comenta que aunque el electorado joven podría definir la elección, “los estudios de cultura cívica y cultura política que ha hecho el INE muestran que los jóvenes tienden a votar poco. La población juvenil no es la más participativa y no deja de señalar que ve a la política con recelo, apatía, desconfianza o que sea algo que no le entusiasme”, explicó.

Además, considera que “su experiencia de vida han sido los gobiernos de Fox, Calderón y Peña Nieto, por lo cual su perspectiva política es muy diferente” a la de quienes han participado en más elecciones presidenciales.

“No se puede ver a los jóvenes como un conglomerado que defina la elección. Lo sería si estuvieran organizados. Tienen esa posibilidad por el gran número que son”, agrega Rocha.

El académico del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos destaca que en Jalisco, en los últimos comicios la mayor parte del abstencionismo provino de las grandes ciudades, mientras que cada vez hay más votos en las ciudades pequeñas o poblaciones rurales.

Ambos especialistas advierten que el consumo informativo en internet jugará un papel importante en las próximas campañas electorales.

Sobre el impacto de las redes sociales, Narro añade que lo que se consume ahí “no sólo son chismes o comentarios, sino que también por medio de ellas se accede a noticias que provienen de periódicos o de fuentes tradicionalmente más confiables como diarios, revistas o incluso portales electrónicos”.

A decir de Rocha, el riesgo es que internet “será el espacio en el que muy probablemente veremos la guerra sucia y las fake news, toda esa información no validada que cualquier persona puede subir a la red. Puede convertirse en un problema importante”.

¿Cómo informarse?

La búsqueda de información en los sitios oficiales de los candidatos o partidos no es lo más recomendable, de acuerdo con Jorge Narro, quien sugiere llevar a cabo otras estrategias para enterarse quién es y qué trayectoria tiene el candidato y considera que es más conveniente fijarse en esta última y no tanto en sus propuestas.

Sin embargo, el especialista político señala que la desventaja de concentrar el interés informativo en las propuestas, es que sólo se podrían encontrar “aquellas que queremos escuchar y desde hace tiempo es muy difícil identificar diferencias notables entre candidatos y partidos”.

Por su parte, Jorge Rocha señala que el primer paso para emitir un voto informado consiste en “discriminar entre lo verdadero y lo falso. Es algo que antes no se hacía tanto, pero ahora veremos mucha noticia falsa”.

Es por ello que recomienda, especialmente a los jóvenes, que después de haber discriminado la información, comparen los datos reales “sobre quiénes proponen políticas públicas dirigidas a ellos que vayan más allá de aumentar el presupuesto a la educación o poner canchas de futbol”.

 

Aristegui