Nick Foles tuvo un juego y una temporada de ensueño.

Entró ya casi terminando la campaña por la lesión de Carson Wentz, y terminó ganando el Súper Tazón XLII Le dio a Filadelfia su primer victoria en un partido de “Súper Domingo”.

Cada vez que anotaba, Foles apuntaba al cielo dando gracias a Dios, pues es alguien que estuvo a punto de convertirse a principios de la campaña en pastor religioso y así dejar la NFL.

Afortunadamente para los fans de las Águilas no lo hizo, pues el domingo dio un gran juego. Fue nombrado el MVP del partido.

Completó 28 de 43 pases para un total de 373 yardas, tres pases de anotación y una intercepción, para presumir un rating de 106.1 Además atrapó un pase de touchdown.

“No tengo palabras, Toda la gloria a Dios, estoy muy agradecido.

“Es increíble, fue una noche increíble. Me siento muy bien, no hubiera imaginado ganar un Súper Tazón, los los sueños se hacen realidad, y feliz por la victoria”, apuntó un sonriente Foles.

Se convirtió en el tercer quarterback que logra culminar un historia de cenicienta, al ser titular en un Súper Tazón y ganarlo con solamente iniciar como estelar en tres o menos partidos en la campaña regular.

Foles inició en tres ocasiones nada más como estelar en la temporada regular, y los otros dos eran Doug Williams de los Redkins de Washington (1987) y Jeff Hostetler de los Gigantes (1990).

Ese par inició dos partidos en la campaña regular, e igual que Soles, terminaron ganando un Súper Tazón.

 

Reforma