Católico instruído no será confundido

 

¿Ya tienes planes para este 14 de febrero?
Aceptémoslo, cuando estamos “chavos” nos encanta que llegue el 14 de febrero para celebrar el día del amor y de la amistad, aunque de San Valentín ni nos acordamos; eso sí, nos esmeramos en los preparativos de un convivio, una fiestecita o, mejor aún, una cita romántica. Por supuesto que es lindo y el corazón late como burro sin mecate.

Pero este 14 de febrero, sin duda, será especial, muchísimo mejor diría yo, pues nos enfocaremos en los “preparativos” para celebrar al verdadero Amor y la verdadera Amistad, porque será “Miércoles de Ceniza”, día que marca el inicio de la Cuaresma, que es el Tiempo Litúrgico durante el cual la Iglesia se une al Misterio de Jesús en el desierto (Mt 4, 1-11; Mc 1, 13; Lc 4, 1-13), a donde se retiró guiado por el Espíritu, luego de ser bautizado por San Juan. Allí permaneció cuarenta días sin comer y fue tentado tres veces por Satanás, pero Jesús rechazó esas tentaciones que recapitulan las de Adán en el Paraíso y las del Pueblo de Israel en el desierto; es decir, Jesús, considerado el nuevo Adán, sí permaneció fiel allí donde el primero sucumbió a la tentación; Jesús, cumplió perfectamente la vocación de Israel, al contrario de los que anteriormente provocaron a Dios durante cuarenta años por el desierto (Salmo 95, 10); por eso, Cristo se revela como el Siervo de Dios totalmente obediente a la voluntad divina, venciendo al Diablo, anticipando la victoria de su Pasión, suprema obediencia de su amor filial al Padre y máxima expresión de su amor por nosotros.

Así que ya tenemos planes para este 14 de febrero: Ayunar, abstenernos de comer carne (cuyo sentido es privarnos de aquello que más nos guste, sobre todo si es un gusto desordenado); Ir a Misa, completa por favor, y luego recibir la ceniza, recordando que polvo somos y al polvo habremos de volver, es decir, que nuestra vida en la Tierra solamente es pasajera, porque nuestra patria definitiva es el Cielo. La imposición de ceniza, dice el Papa, nos recuerda nuestra condición original: “Hemos sido hechos de la tierra, hemos sido hechos de polvo. Pero polvo en las manos amorosas de Dios que sopló su espíritu de vida en cada uno de nosotros y quiere continuar haciéndolo; quiere continuar dándonos aquel soplo de vida que nos salva de la asfixia sofocante provocada por nuestros egoísmos, por las mezquinas ambiciones y las silenciosas indiferencias”. En su mensaje para esta Cuaresma, nuestro Sumo Pontífice nos alerta, pues ” al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría (Mt 24,12)”.

La Cuaresma, como dice el Papa, es un “signo sacramental de nuestra conversión, que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida”. Para tal efecto, apurémonos con los “preparativos” de oración, penitencia, ayuno, limosna, abstinencia y buenas obras, con los cuales nos unimos a Jesús en el desierto y nos disponemos a celebrar dignamente la prueba más grande de amor y de amistad: el Sacrificio de Jesús en la Cruz, por nosotros, para salvarnos; por eso Jesús no es un simple “Príncipe Azul”, es nuestro Rey de reyes y Señor de señores. Celebremos, pues, este 14 de febrero a nuestro verdadero y eterno Amor, ya tenemos una cita, limpiemos nuestro corazón del pecado y perfumémoslo con buenas obras, para iniciar la Cuaresma. ¡Que así sea!

LUBIA ESPERANZA AMADOR.
lubia_ea@hotmail.com

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