A cinco meses del terremoto, la situación de cientos de familias que dependen de las artesanías comienza a normalizarse, lo que permite reactivar la economía de estas comunidades.

Raúl Sánchez García, es un alfarero de Asunción Ixtaltepec, Oaxaca, uno de los municipios del Istmo de Tehuantepec, más afectados por el terremoto del pasado 7 de septiembre.

“Ahorita no he dejado mi trabajo al 100 por ciento, porque pues, está la chamba y toda la gente de mi comunidad se fue a la ruina”, agregó Raúl Sánchez García.

Desde hace algunas semanas reinició la venta de ollas y figuras de barro que él mismo fabrica.

Sin embargo, la mayor parte del tiempo lo dedica a reparar o reconstruir los hornos de otros artesanos que se perdieron durante el sismo.

“Pues ahorita llevó alrededor de 70 hornos de pan, como cinco hornos de alfarería”, añadió Raúl Sánchez García.

Así como don Raúl, muchos otros alfareros dejaron la venta para reparar estos hornos que les permitirá normalizar la actividad económica de miles de familias zapotecas en el Istmo de Tehuantepec.

“Por ejemplo hago los jarrones, las piñatas, este de los jicalpextle, cantaritos, que es lo que más se vende, las ollitas. Pues lo compran barato. Pues ya ve que, con el sismo, pues este casi no hubo venta, ni trabajo”, indicó Euri Jiménez Matus, alfarero.

Algunos alfareros reparan y fabrican los hornos de pan, pero sobre todo los de totopos, uno de los principales productos que se comercializan en la región del Istmo.

“Na’ más que falta establecerse un poco más, por el espacio, para que estos ya se vayan allá en la casa que se está terminando, para que ya se vaya, y me quedé todo el campo aquí para la producción, en este tipo de pieza se requiere mucho espacio”, apuntó Heriberto Antonio Jiménez, alfarero.

Con información de Jorge Morales.

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