SENDERO

Oaxaca, Oax.- En momentos difíciles por lo que atraviesan los Servicios de Salud de Oaxaca, con un mes de paro de actividades, recibo un libro del profesor jubilado Isaías Pérez Ruiz, titulado Reseña histórica de la medicina en la Sierra Juárez, donde narra la entrega apasionada y desinteresada de dos personajes para llevar salud a pobladores de comunidades indígenas en tiempos en que todo era difícil.

Se trata del campesino Julián López Cruz (1904-1984), nativo de San Baltazar Yatzachi el Bajo, Villa Alta, y del doctor José E. Larumbe (1883-1956), de la ciudad de Oaxaca, quienes hicieron una labor titánica en beneficio de habitantes de comunidades marginadas, sin importarles ningún obstáculo con tal de aliviar los males que aquejaban a los serranos.

Dice el autor que a Julián le tocó ser uno de los elegidos por el misionero evangelista norteamericano Van Slyke para salir a estudiar en la capital del estado, en la escuela primaria Abraham Castellanos y seguir después en el Hospital Latinoamericano en la ciudad de Puebla, donde se recibió como enfermero, pero sus paisanos le reconocieron y llamaron siempre como Julián médico.

Con todo y diploma regresó  a su pueblo natal, acompañado por el médico estadunidense Meadows, con quien empezó a dar sus servicios tanto en Yatzachi como en comunidades vecinas. La cultura del esfuerzo y superación prendió en la familia humilde, ya que una de las hijas de Julián, Eufemia, le siguió los pasos, se inscribió en la Escuela de Medicina  de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, donde se tituló y desde entonces ejerció la profesión trabajando en instituciones asistenciales y realizando al mismo tiempo servicio social en las comunidades, como su padre. Ella continúa todavía activa en el Seguro Social y en el Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso, a pesar de estar ya jubilada.

El doctor Larumbe fue un caso especial en la vida y salvación de la comunidad de san Miguel Tiltepec, Ixtlán, que logró atraer la atención de las autoridades de salud del país para que enviaran brigadas de auxilio, ya que el pueblo estaba infectado de oncocercosis y por su situación crítica le llamaron  “Tiltepec de los ciegos”. Ésta y otras comunidades zapotecas recibieron atención médica gracias a los reportes que difundió el galeno a través del diario El Universal y la Gaceta Médica de México, como con sus contactos profesionales y amistosos.

Con base en datos recabados, el profesor Isaías dice que el ganado, las aves de corral y los cerdos morían a consecuencia de las repetidas sangrías causadas por una avalancha de voraces murciélagos, que en cantidad asombrosa y diversidad de tamaños salían a la hora del crepúsculo del campanario de la iglesia y de los tejados de las casas, y caían sobre las personas a quienes hacían sus víctimas, contagiaban y enfermaban
Los escritos del doctor Larumbe, además de ser dramáticos por la descripción de las condiciones de pobreza extrema y de desnutrición en que se encontraban los moradores, aportaron elementos fehacientes para que las autoridades federales y estatales voltearan la mirada y la atención de manera emergente  hacia Tiltepec y poblaciones aledañas, y para que la ciencia médica profundizara en sus investigaciones y recomendaciones para curar el mal.

El libro del profesor Isaías, cuya edición se logró con el apoyo de la doctora Eufemia y otras personas, es sin duda de gran utilidad y sobre todo es una referencia para el profesional que entiende su trabajo como una misión, como un servicio, no solo para lograr beneficios económicos que también son buenos cuando son justos.

El autor se refiere también a las acciones posteriores de salud aplicadas en Yatzachi y en poblaciones de la Sierra Norte. No deja de lado la práctica de la medicina tradicional que en estos tiempos cobra especial importancia en los pueblos, pero como dice Jorge Pech Casanova en la presentación del libro, “la medicina en Oaxaca tiene una historia importante que hasta la fecha no ha sido reseñada en toda su amplitud”.

Ayer se hizo la presentación de esta primera parte de la obra emprendida por el autor durante el programa Presencia Cultural Serrana, que transmite Radio Universidad. Desde luego, hay que aplicar una cirugía mayor a los mismos servicios de salud de Oaxaca, que está en plena crisis y enferma de tanta corrupción, mientras las comunidades sufren y no hay políticas públicas efectivas para fomentar la salud y nuevos estilos de vida.