Oaxaca, Oax.- Y finalmente, un mes después se impuso la corrupción y los corruptores en los Servicios de Salud Oaxaca. Un mes y una semana después, sigue el paro de labores en perjuicio de miles de enfermos del estado, cuyo único pecado es no tener dinero para acudir a un hospital privado.

Como se recordará, el 9 de enero tomó la titularidad de la dependencia Juan Díaz Pimentel, quien en su historial lleva dos veces anteriores en el puesto, además de haber sido diputado y delegado del IMSS; por lo menos, con experiencia en los temas.

De inmediato se puso a trabajar y en un diagnóstico preliminar, el día 15 del mismo mes ya tenía un diagnóstico preliminar de Salud: un pasivo cercano a los seis mil millones de pesos, producto de tomar dinero de otros rubros para pagar a más de cuatro mil 500 empleados no contratados de manera formal con la autorización de la secretaría de Salud federal.

Paralelo a ello, se detectaron que al menos dos mil 200 trabajadores bajo contrato no estaban asignados en algún lugar específico, y cientos de ellos era o siguen siendo “aviadores”, incluso asignados a funcionarios o políticos o diputados como es el caso del ex priista Samuel Gurrión Matías y el panista Fernando Huerta Cerecedo, por poner algunos ejemplos.

Pero de inmediato vino la reacción de la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, que el día 16 comenzó un irracional paro de labores, cerrando totalmente oficinas administrativas y cerrando parcialmente clínicas y del estado.
El argumento: que se les pagara a personal “regularizado”, que son los alrededor de cuatro mil 500, y precisamente heredados de los dos sexenios anteriores, de Ulises Ruiz y de Gabino Cué.
Fue el propio gobernador Alejandro Murat quien gestionó ante la Federación recursos para pagar a ese tipo de personal, con dos quincenas de atraso. Pero el sindicato tomó la bandera ahora de la exigencia de renuncia de Juan Díaz Pimentel,que lograron el 16 de febrero.
Y cuando se pensaba que ahí había terminado el problema, el sindicato con más de 12 mil afiliados, ahora tomó otra bandera, el de personal de contrato, que nuevamente de manera irracional quería fueran recontratados todos.
¿Por qué la actitud del sindicato? La razón es muy simple: protegen sus intereses. Ellos son parte de esa mafia del sector salud, ahora encabezada por Mario Félix Pacheco, pero de la que se han beneficiado individuos como Jenoé Ruiz López, hoy proveedor de uniformes del gobierno.
¿De qué se asustan estos pseudolíderes, ahora repudiados por las bases sindicales? Toda la vida han medrado del gobierno; Jenoé fue dos veces dirigente sindica; Mario Félix es dos veces dirigente; por alguna razón: son fuentes millonarias, de venta de plazas, de colocación de amigos, familiares y novias en la nómina; de beneficiarse con contratos para sus constructoras o proveedoras de medicinas.
Eso es justamente lo que no quieren que se conozca: la terrible corrupción que han prohijado ellos mismos.
¿Por qué se contrata personal eventual o por qué quieren que se contrate más personal eventual? Por la sencilla razón que los de base no quieren ir a las comunidades a atender a las personas más marginadas; por la sencilla razón de la comodidad de la ciudad, antes que atender a indígenas; por la comodidad de un salario seguro y altísimo; el coche, la casa, los hijos en escuelas particulares, todos los lujos posibles.
Lamentablemente la corrupción se impuso y hasta la tercera semana de febrero, prevalecían los paros, marchas, protestas, en la Mixteca, la Costa, el Istmo, Valles Centrales, en todas partes. En parte por la rebeldía de un grupo de trabajadores contra su dirigente Mario Félix Pacheco, en parte para seguir encubriendo a vividores y sus privilegios, en parte para seguir viviendo de sus comodidades.
¿Quién pierde? El gobierno no, porque no es su problema directo la atención a los enfermos y necesitados, sino buscar y disponer de recursos financieros para ello.
¿Quién pierde? Usted, yo, todos, pero principalmente nuestras mujeres y niños, nuestros ancianos, allá en lejanas comunidades del estado, y que no tienen un solo peso para acudir a un hospital privado a atender sus necesidades.
¿Y los dirigentes sindicales? Bien, gracias, contando todos los días los miles y miles de pesos que ingresan producto de su chantaje al gobierno… sin importales la salud y la desgracia de los oaxaqueños.

NIMIEDADES

1.- Apoyado por Benjamín Robles, edil deja Tuxtepec al crimen

Tuxtepec volvió a ser una ciudad violenta, después de algunas semanas de tregua; en los últimos días de febrero, se han presentado por lo menos seis asesinatos, mientras el presidente municipal, FERNANDO DÁVILA BAUTISTA, se promociona, se candidatea, quiere repetir como presidente municipal, apoyado por BENJAMÍN ROBLES MONTOYA, y dejando a su suerte a los tuxtepecanos, y en manos del crimen organizado la ciudad. ¿Y así quiere reelegirse?

2.- Corpus y una historia de chantaje, “izquierdista” tricolor

¿Quién es MANUEL GARCÍA CORPUS? Un priista de toda la vida, que se ha beneficiado con múltiples cargos y diputaciones, siempre bajo el refugio de ULISES RUIZ ORTIZ, quien ahora lo recomendó al PRD para que lo hagan candidato a senador. Con su organización CECOEZ siempre se pregonó de izquierda, pero cobraba con la derecha multimillonarios recursos para el “campo”, incluyendo cuando estuvo al frente de la Sagarpa. Pero ahora resulta que los mafiosos y traidores y apátridas están en el PRI, cuando ni siquiera se ha dado cuenta de la paja que trae en el ojo, pero qué digo paja, una tremenda viga, que no le permite ver más allá de las narices que le pone URO.

3.- Inseguridad, un pendiente de autoridades policiacas

La violencia sigue imparable en Oaxaca y hasta ahora no se ven cambios en la Secretaría de Seguridad Pública y en la Policía Estatal. Sus titulares JOSÉ RAYMUNDO TUÑÓN Y JOSÉ SÁNCHEZ SALDIERNA, prefieren estar acuertelados desde cómodas oficina, con clima, que acudir a las regiones para ver qué pasa, de qué sufren, de qué se quejan los oaxaqueños. Si recorrieran el estado, lo primero que sabrían son las condiciones deplorables en que se desempeñan los policías, con uniformes rotos, con patrullas viejas, sin gasolina, con raquíticos viáticos que les pagan mucho tiempo después, y por supuesto, escucharían la real demanda de la ciudadanía: ¡seguridad!