Rompiendo paradigmas

Oaxaca, Oax.- Para generar avance en el conocimiento humano es necesario generar nuevos paradigmas. Un paradigma de acuerdo con Thomas Kuhn es un conocimiento científico universalmente reconocido y que durante cierto tiempo proporciona modelos de problemas y soluciones a interrogantes humanas, como lo establece en su clásico libro “La Estructura de las Revoluciones Científicas” publicado a principios de la década de los 70´s, y hasta hoy, base de toda metodología de la investigación que busca solidez y rigor científico en cualquier disciplina científica.

La vida de Kuhn misma representa el rompimiento de un paradigma al pasar de sus estudios de Doctorado en Física en Harvard a la Historia y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Berkeley después de la Segunda Guerra Mundial y en plena efervescencia de los movimientos sociales en los Estados Unidos por las libertades civiles y donde la Universidad de Berkeley en California y la Universidad de Columbia en Nueva York representan espacios germinales de libre pensamiento y acciones. Hoy no se entendería un Obama sin Columbia o un Kuhn sin Berkeley, dos desafiantes del “establishment”.  
De acuerdo con Kuhn para lograr este avance científico se necesitaba transitar por tres etapas: una etapa precientífica donde tenemos conocimiento previo sin cuestionamientos para pasar a una Ciencia Normal donde se aplican y aceptan paradigmas y hasta llegar a una “Ciencia Revolucionaria” donde se rompen los viejos paradigmas y se establecen nuevas teorías para explicar los mismos fenómenos.
Esta era la respuesta de Kuhn a Karl Popper y a Imre Lakatos pensadores influidos por la la Escuela de Viena quien a través del “Falsacionismo” habían establecido hasta ese momento que “lo que no es posible refutar quedaba comprobado” y con ello establecían un paradigma mismo llamado racionalismo crítico que en el extremo no sólo se llevo como dogma en las comunidades científicas sino como un fundamentalismo epistemológico donde el “principio de falsabilidad” era el alfa y omega de la Ciencias contemporáneas.
El rompimiento de paradigma en la creación de conocimiento científico de Kuhn todavía iba a ser cuestionado unos años más tarde, por quién a mi parecer es el revolucionario, su nombre, Paul Feyerabend y autodefinido como un “anarquista epistemológico” y quien establece que en una Sociedad Libre que se ostente de ser democrática no podía haber recetas, métodos únicos, una sociedad inconmensurable no podía generar una ciencia conmensurable y de ahí su Principio de Inconmensurabilidad que dice que si dos paradigmas, aunque  Feyerabend prefiere llamarles, teorías, no son comparables no se pueden descartar uno del otro.
Hoy este debate de la epistemología, es más vigente que nunca en nuestras sociedades contemporáneas, no exclusivas de un país o región carentes de ideologías en donde no hay diferencias entre lo que proponen los extremos liberales y conservadores y donde aquella o aquel que se atreva a desafiar el “status quo” pueda ser calificado de ignorante, poco sensible o peor aún calificado en términos de una ideología antagónica de quienes la definen y quienes ni siquiera conocen sus orígenes.
Este es el debate superficial que se da en la Sustentabilidad, la Democracia, la Migración, el Feminismo y todos los temas emergentes y de urgente acción, muchos de estos debates se quedan en las nomenclaturas y las añoranzas del pasado, es decir, quienes detentan su exclusividad se enfocan en que dentro de los protocolos o instrumentos deban decir, “democracia, medio ambiente o mujeres” porque consideran que es un avance, lo que se les olvida es más allá de las etiquetas, lo importante es la parte sustantiva no procedimental de las democracias por ejemplo. No son las elecciones sino la calidad de vida de los ciudadanos lo importante.
Finalmente, romper paradigmas en pleno siglo XXI es todo un reto, no solo por el fundamentalismo de la historia del siglo XX que tanto criticaba Kuhn sino porque en una sociedad libre como lo establece Feyerabend no es posible tener dogmas ni siquiera centrarse en que es mejor si la “igualdad” o la “diferencia” porque de acuerdo con este mismo autor son inconmensurables y no son posible compararse y no por ello una es más valida que la otra. Por tanto, el avance de la humanidad dependerá de nuestra capacidad de romper paradigmas, pero sobretodo de nuestra apertura a aceptar nuevo conocimiento generado por mujeres y hombres por igual.

* Politólogo del CIDE, Magister en Investigación Social y Desarrollo de la Universidad de Concepción en Chile y Maestro en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de Columbia en Nueva York.

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