¿Quién toma la iniciativa en la cama?

Según el 6º Barómetro de CONTROL, sólo un 9,6% de las mujeres afirma llevarla frente al 28% de los hombres

Cuando pensábamos que las nuevas generaciones habían cambiado determinadas tendencias y la mujer había tomado la acción también en la cama, resulta que nuestras jóvenes no toman la iniciativa tanto como cabría esperar.

Según los resultados obtenidos por el 6º Barómetro de CONTROL, al 67,7% de los jóvenes de entre 18 y 35 años, les resulta indiferente quién lleve la iniciativa en la cama. Sin embargo, de entre las 2000 personas entrevistadas para este estudio, tan sólo un 9,6% de las mujeres afirma llevar la iniciativa en la cama frente al 28% de los hombres.

¿Será que nos han boicoteado el avance conquistador con cuentos modernos donde los príncipes aparecen, ya no a lomos de un corcel blanco, sino pilotando helicópteros y son ellos los que ponen sus normas, e incluso sombras, a la relación? O quizá, ¿sí somos proactivas sexualmente pero seguimos ocultándolo para que no nos critiquen ni etiqueten?

Es muy probable que estas u otras razones afecten a la hora de iniciar una actividad sexual, o ‘ entrar’ a alguien, como dirían nuestros jóvenes, aunque hay muchas maneras de ligar, más o menos evidentes.

Y sí, aunque nos cueste admitirlo, a muchas aún nos callamos nuestras seducciones y conquistas, como mujeres de armas tomar, por miedo a seguir siendo señaladas.Soy de las que confío en que con la edad estos porcentajes cambian y las mujeres tomamos las riendas de nuestra sexualidad, o no.

Por suerte, muchas eligen iniciar sus contactos afectivos y sexuales sin tener que esperar a que sean los hombres lo que decidan dar el primer paso.

Por supuesto, la cosa cambia cuando la relación se produce entre personas del mismo género, ahí la personalidad prima. Sin embargo, en relaciones heterosexuales, aunque la personalidad sea importante, los factores asociados al género suelen pesar bastante más.

Educación sentimental diferencialCuando no iniciamos el contacto sexual pero deseamos hacerlo, podemos tomar conciencia y entrenarnos en diversas áreas para sentirnos con más seguridad, mejorar algunas de nuestras habilidades personales y sociales, para así tomar las riendas de nuestras sexualidad.

La tendencia de la educación tradicional afectiva diferenciada por sexos no facilita que así sea. Los modelos de afectividad, relaciones sociales, sexuales y el proyecto de vida diferenciado por género, determinado por el sexo biológico según este modelo, no ayudan a la hora de relacionarnos hombres y mujeres sexualmente de manera igualitaria.

En cuanto a la seducción, la pasividad femenina, atrayendo desde la belleza física y los cuidados, se premia socialmente en las mujeres. Al igual que sucede con el espíritu conquistador, el riesgo y pasar a la acción, en los hombres. No hay más que ver la oferta de juguetes para niños y niñas.

A pesar de ir evolucionando, se siguen notando los efectos de esta diferenciación que se manifiesta en nuestra juventud. Y sí, lo jugado en la infancia tiene bastante que ver con lo deseado en la adolescencia y juventud, también sexualmente.Mitos sobre el comportamiento sexual”Las mujeres somos ‘fáciles’ si no nos resistimos a los deseos masculinos y si somos nosotras quienes les buscamos para saciar nuestros deseos sexuales”.

¿Soy una mujer fácil por mantener relaciones deseas sin oponer resistencia? ¡Pero qué locura es esta! ¿Es que acaso las relaciones no han de ser consentidas? Esta afirmación, basada en una creencia tradicional sexista, está grabada a fuego en la gran mayoría de la sociedad, tanto hombres como mujeres, y quitarnos este peso de encima nos cuesta sangre, sudor y lágrimas cada día.Ellos sí pueden ser fáciles, de hecho se les educa para eso, ‘cuantas más, mejor’. Pero en ellos es de alabar, aunque también este reparto les pase factura.

Tener que estar ‘siempre dispuesto’ trae a los hombres a consulta cada vez más, generando disfunciones sexuales, como la falta de deseo, antes asociada a las mujeres.

Lógico, no podíamos desear, pero sí ser deseadas.Estas creencias hacen que no se respete a las mujeres que expresan su deseo sexual de manera directa, e incluso el hecho de ser simpática se entienda como estar receptiva sexualmente.

Es terrible tener que mostrarse antipática, cuando no lo eres, por temor a que por ello crean que pueden invadir nuestra intimidad.¡Hay que hacerse valer! Nos siguen transmitiendo a las mujeres, a través de diversos medios, incluso desde niñas en los cuentos infantiles. Y el valor es resistirse y que ellos nos elijan.

Así, ¡cómo vamos a tomar la iniciativa!, si podemos ganar en placer pero perder mucho más.

El trabajo parece nuestro cuando debería transmitirse: Respeta a la mujer que desea y, como tú, actúa.Por desgracia, sigo escuchando entre adolescentes y adultos, que ‘las fáciles no son para casarse’, comentándose sin pudor en grupos de ambos sexos, e incluso de todas las edades. Terrorífico.

Amigos con derecho a roceEn otras cuestiones, como mantener relaciones sexuales con amistades, hombres y mujeres nos hemos igualado bastante y además, lo contamos.Iniciemos o no ‘el roce’, casi la mitad de los jóvenes, el 44,4%, reconocen haber tenido relaciones donde la amistad iba más allá, pero solo quedaba en eso, amistad y sexo. Parece que esta práctica no entiende de sexos, siendo un 46,2% de los hombres y un 46,6% las mujeres, los que parecen estar normalizando esta práctica.

Quizá se deba al hecho de que sean precisamente los amigos una de las fuentes de información sexuales más habitual y el 29,4% descubra que fueron ellos quienes les guiaron y asesoraron en su iniciación sexual.

Porcentaje solo superado por el 38% que afirman guiarse por su propia intuición, según los estudios del 6º Barómetro de CONTROL.

Esto suele conllevar, en ambos casos, una escasa y distorsionada información sexual en cuanto al adecuado uso de anticonceptivos, prevención de embarazos y infecciones de transmisión sexual, donde el 22% de los encuestados desconoce su estado de salud sexual de su pareja y hasta un 33,7% no utiliza el preservativo masculino como método de protección, según el estudio.

Por supuesto, con esas fuentes de información no fiables, la educación afectiva resulta escasa, inadecuada o incluso ausente. Aun siendo tan relevante para trabajar nuestras emociones, autoestima, la capacidad de frustración y la empatía, sigue siendo una asignatura pendiente para la mayoría de personas.

La construcción adecuada de nuestra afectividad tiene una relevancia en la necesaria aceptación de las normas sexuales básicas, como conocer y aceptar que sólo se mantendrán relaciones si son consensuadas por todas y cada una de las personas participantes y que han de ser enfocadas hacia el placer.

No dejemos que lleguen a jóvenes con todas esas carencias, tan dañinas para ellos y las demás personas. Como personas adultas, demos ejemplo e información adecuada para avanzar.

* El Mundo