Columna 72. ¿Martes de Brujas? ciertamente.

Crónicas Oaxaqueñas.

Oaxaca, Oax.-Oaxaca ha sido históricamente un estado pacífico, al no haber polos de desarrollo industrial sino básicamente de comercio, la violencia y la delincuencia se concentraba en colonias populares y el mercado de abastos, una ex Delegada Federal de la Procuraduría General de la República en cierta ocasión a principios de esta década comentaba, no saben los oaxaqueños la suerte que tienen por el exceso de topes en todas las calles y la circulación vehicular tan poco fluida, eso desalientan la delincuencia al no tener vías rápidas de escape en caso de un atraco, no supe si ponerme a reír o a llorar y en verdad dar gracias por esa muestra arcaica de retraso y falta de cultura, donde imperaba la ley del más fuerte hasta para cruzar una bocacalle.
Por esas épocas se empezaron a integrar consejos ciudadanos en apoyo de algunas instituciones en todo el país, Oaxaca no fue la excepción y así nacieron dos agrupaciones con miembros de la sociedad oaxaqueña enfocados a la seguridad pública, un Consejo Ciudadano y un Observatorio Ciudadano, así fue como brotaron algunas iniciativas que ya van dando frutos, por ejemplo el uno por uno, para cruzar las calles en un vehículo, imperaba la ley del más fuerte o el más gandalla, si el conductor no era valiente, era mayor de edad y sus reflejos no estaban tan duchos, te podrías quedar esperando que avanzara si te encontrabas atrás de él en una intersección.
Hoy día es ya común que todos esperen a que pase un vehículo de la otra calle antes de continuar, si alguien no lo cumple, se pega al coche que está cruzando y no da paso, se nota de inmediato y todos le indican, “uno por uno” o al menos le muestran las manos como si jugaran a los vaqueros y tuviera dos pistolas humeantes en las manos, dando a entender que primero uno y después el otro, no todas las ideas fructificaron, por ejemplo se intentó que todos los motociclistas usaran casco y chaleco reflejante con el número de las placas escrito de manera visible o que los peatones crucen las calles exclusivamente en las esquinas, hasta se intentó pintar cebras llamativas en avenidas importantes como la Universidad, solo que la pintura era de mala calidad y se borraron al segundo día.
A pesar del retraso cultural en que está sumida la población oaxaqueña, se vivía con tranquilidad, un parteaguas en la historia fue la construcción de un penal de alta seguridad en el municipio de Miahuatlán de Porfirio Díaz, al entrar en operación se enviaron huéspedes del nivel más peligroso que pueda existir, con ellos llegaron sus familiares y colaboradores cercanos, es decir, que fue trasladado su centro de operaciones cerca de su nueva ubicación, aunque las autoridades no lo quieran aceptar muchos indicadores de violencia y delincuencia se han incrementado, los cobros de piso, extorsiones, luchas por la plaza, ejecuciones con lujo de violencia y frialdad ahora se empiezan a volver rutinarios para sorpresa y pánico de la ciudadanía.
Por si esto fuera poco, las faldas y parte de los cerros alrededor de la capital oaxaqueña, se han visto invadidos por migrantes de Centroamérica o de estados del centro de la república mexicana que bajan durante el día a trabajar o a delinquir al centro, definitivamente hay colonias donde no puede la autoridad subir por el riesgo de ser agredidos, las fuerzas policiales se ven claramente rebasados y no se dan abasto, menos aún el sistema judicial y penal, hay datos que muestran que un mínimo porcentaje de los delitos que se cometen son atendidos por la justicia, el retraso en su aplicación es dramático, la corrupción ha permeado en todos los niveles, el dinero fácil, la dádiva, es lo que acelera o detiene al avance de una investigación.
Por eso vemos que mucha gente considera que la única manera de hacerse escuchar y que atiendan sus demandas, aunque sean caprichosas, es cometiendo ilícitos, deteniendo la circulación, tomando calles o negocios sin importar las pérdidas que le ocasionen a quienes verdaderamente perjudican de manera indirecta, esto se está convirtiendo en un caldo de cultivo donde está proliferando la delincuencia y la anarquía y nadie está planeando como detenerla, sin duda lo que se requiere es mano muy dura y parece que ningún político está dispuesto a pagar ese costo, es más fácil navegar de muertito y disponer de los recursos federales (ni hablar de estatales, no hay capacidad de recaudación) para seguir repartiendo y calmando a los líderes a pesar del coraje de la ciudadanía.
Desde hace muchos años existe una tradición en el municipio de Xoxocotlán, de celebrar los martes de brujas, a finales de febrero y durante el mes de marzo, se elaboran tamales y se expenden en una verbena popular amenizada con música variada interpretada en vivo, en tiempos recientes y como si fuera concurso a ver qué Presidente trae un mejor espectáculo, se contratan y presentan artistas, sonoras o bandas del más alto nivel nacional o internacional, no importa lo que cuesten, los ciudadanos del municipio exigen que se realice, muchos de estos grupos y cantantes son verdaderos imanes de taquilla y al presentarse de forma gratuita, las multitudes que se congregan son enormes, ciertamente todos los puestos terminan vendiendo sus productos y a simple vista es un gran éxito.
Desafortunadamente también es atraída la delincuencia y la policía municipal no puede darse abasto, acuden bandas expertas en atracar que están perfectamente organizados, se distribuyen entre la muchedumbre y van bolseando a las personas, las rodean, empujan, golpean distractoramente, meten mano retirando lo que puedan de los bolsillos y se escabullen como ratas entre la gente, así fue como me quedé sin mi preciado aparato celular perdiendo el directorio con miles de contactos, historiales fotográficos importantes y mucho más, cualquiera sabe lo imprescindibles que hoy día son esos aparatos, dicen que en este país nadie roba sin permiso, esa hermosa tradición municipal se puede convertir en un peligro de seguirse permitiendo y ciertamente convertirse en una noche de brujas.
Los comentarios continuarán la próxima semana.
Si desea contactarme favor escribir a jpr.cronicas@gmail.com
Facebook: Jaime Palau Ranz
Twitter: @jpranz

"Las opiniones expresadas aquí, no han sido sometidas a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con la de nuestro medio de comunicación o de nuestra empresa."