La salud y los oaxaqueños (Primera parte)

Oaxaca, Oax.- Ante el embate a la salud de los Oaxaqueños que a últimas fechas se ha dado y la falta de aplicación de la ley o la aplicación del derecho a la salud, con tristeza veo que lo que fue el respetado sector de profesionales de la medicina, en Oaxaca, se convirtió en una dependencia que contrata personal, sin la mística del servicio a la comunidad, sin que se les explique que no es un trabajo como cualquier otro empleo, sino un compromiso de darse en cuerpo y alma, al bienestar del conjunto de ciudadanos, que confían en el cuerpo médico que se cree a pie juntillas…. velan por la salud de sus conciudadanos que con responsabilidad evitan lo que hace siglos  se llamaron epidemias o mayúsculamente pandemias, que exterminaron pueblos enteros en el Oaxaca del ayer.

En el México prehispánico existió la abundancia de alimentos  -sobre todo sanos– el aire era puro, la no concentración de habitantes ayudaba a  la no proliferación de las enfermedades y la variedad en la alimentación era verdaderamente nutricional, todo esto procuraron que las enfermedades, fueran por la edad o por el desconocimiento en la medicina de los padecimientos inherentes al cuerpo humano, la vejez, esa vejez a veces infame y otras prematura, pero al fin vejez. 

A la llegada del conquistador, los males llegaron y la transmisión de enfermedades virales o congénitas, sacudieran de tal manera a los naturales que de una población calculada en millones, se redujo a unos cientos de miles,  cierto es que nacieron los hospitales a raíz de las ordenanzas de Carlos I de España de fecha 7 de octubre de 1541 y ratificada por Felipe II el 23 de julio de 1573, por lo que se establecieron en México primeramente el llamado establecimiento de salud de “La limpia concepción” y más conocido como “Hospital del Marqués”, más tarde el de “Jesús Nazareno”, construido en el mismo lugar en donde tuvo el primer encuentro Hernán Cortés con Moctezuma el 8 de noviembre de 1519, en Tenochtitlan después  asentamiento de la capital de la Nueva España o el de San Cosme y San Damián, aquí en Oaxaca, fundado antes de 1570, pues nada más recordemos la Peste llamada Cocolixtle, que ataco a los indígenas en 1576 y 77, que se agravo con  el mandato de 1584 que ordenaba la concentración de los nativos en lugares poblados, para su control y explotación y que ocasiono una mortandad entre 1591 y 1595, motivado por la segunda ocasión de la llamada Cocolixtle, el segundo hospital en Oaxaca fue el de los Juaninos llegados a la ciudad en 1669 orden hospitalaria, que ocupo el templo de Santa
Catarina Mártir y que construyo alojamiento para 30 enfermos, funciono hasta la guerra de Independencia y con las reformas quedo  suprimida en 1864, este se ubicaba en lo que hoy es el mercado del 20 de noviembre, de esta ciudad de Oaxaca.

Otra orden Hospitalaria que llego a Oaxaca fue la de los Betlemitas, que ocupo el convento de Guadalupe, edificado por el obispo Fray Bartolomé de la Cerda, vendría años después el obispo Cuevas Dávalos, quien funda el Hospital entregándoles el edificio a los Betlemitas que durante dos siglos lo mantuvieran hasta pasar a la administración del gobierno, el nombre con los años cambió al de Hospital Municipal, luego Hospital de Sangre, Hospital Militar, Hospital General o ya al último Hospital Civil, en esta evolución es cuando los primeros egresados del instituto, empiezan a formar parte del cuerpo médico de éstos hospitales, el Hospital Militar fue fundado para la guardia nacional, y como laico mediante decreto del 15 de febrero de 1848, expedido por el Lic. Benito Juárez gobernador del Estado, años después el 14 de agosto de 1857, Juárez crearía en el convento Betlemita, el hospital dividido en tres departamentos: uno civil, otro militar y otro de sangre, sostenidos por el gobierno del Estado el primero y el tercero.

Un cuarto hospital es el que se denominó “Hospital civil, creado mediante decreto del 13 de marzo de 1877, el cual ordenaba el traslado de los militares enfermos de  Betlen a San Francisco, su presupuesto ese año fue de $14,740 y 50 años después era de $24,546.25, el primer director lo fue el Doctor Antonio Salinas Bellon, titulado en el  I.C.A.E. en 1843, vinieron otros doctores, Manuel Gómez Torres, José Domingo Butron, Esteban Calderón, Don Francisco Hernández, Manuel Ortega Reyes, quien sería director del I.C.A.E. en 1862, José Agustín Domínguez, que siendo director del hospital, fundó el observatorio metereológico de esta ciudad, otros directores  lo fueron Néstor Vasconcelos, Manuel Yañes, ramón Castillo, Adalberto Carriedo, Luis Flores Guerra, Esteban de Esesarte,  Alberto Vargas, Aurelio Valdivieso, etc. Etc. Eran tiempos en los que se tenía muy en cuenta que “Ningún sacrificio es suficiente cuando se trata de socorrer a la humanidad doliente”, la fecha que le doy a la fundación de  éste hospital es el del 15 de abril de 1865, por los heridos del ejercito expedicionario Francés, que fueron primeramente encamados en el hospital de Guadalupe  y trasladados a San Francisco, para su comodidad ya que el edificio estaba vacío. 
Un quinto Hospital en ese orden cronológico es el Hospital  de Caridad, fundado por iniciativa de la señorita Luz Clara Orozco y Ensiso, apoyada por Don Juan y Don Francisco Vasconcelos, la primera de la asociación  de beneficencia “San Vicente de Paul” de mujeres y la segunda de misma asociación pero de la rama masculina, este hospital se instaló el 24 de septiembre de 1879 en la que era la casa de ejercicios de los filipenses, se abrió como un hospital de la sociedad civil y no religioso, como los primeros.

Para mi es necesario mencionar que no solo fue la iniciativa a la filantropía o la gracia plena del canónigo Ángel Vasconcelos, varón de virtudes, hoy perdidas, cuya mano izquierda  ignoraba la caridad de su mano derecha, aquí voy a referir lo que cuento cuando paso por éste Hospital de  casi 150 años.  El Padre Ángel, todas las mañanas acudía a los mercados, ya sea el de San Juan de Dios ya fuera el de Porfirio Díaz, a solicitar alimentos para sus enfermos, más sucedió que una mañana, el santo varón le pidió a una mujer del mercado (placera) que le diera, como siempre lo hacía, sin embargo esa mañana fue distinta, el mal humor de la mujer o sus problemas, resulta que  el padre Ángel sin saber le extendió la mano, a lo que la mujer le escupe en la palma de su mano izquierda, el sacerdote mirando sin rencor a la mujer cierra su mano y le dice suavemente, esto es para mí, extendiendo la derecha le dice ahora dame para mis pobres, -Vida ejemplar de las que ya no hay-, la reacción de la mujer fue tal que pidiendo perdón y llorando cae de  rodillas ante la grandeza de éste personaje, que los Oaxaqueños nos hemos olvidado de él, su busto está  en una hornacina en la esquina de Morelos y Tinoco y Palacios. 

Continuará….

Oaxaca, Oax., a 11 de Marzo de 2018.
Jorge Alberto Bueno Sánchez.
Cronista de la Ciudad de Oaxaca.
Miembro de la S.M.G.E.
Miembro del S.C.M.

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