Pequeño manual para el análisis de una elección

Encuestas van y vienen, ocasionalmente hay quienes preguntan ¿Cómo se lee una encuesta?

A pesar de las explicaciones, para ser sincero, leer un ejercicio demoscópico es más o menos sencillo, pero en unos días o una semana el efecto se diluye, pierde importancia, sin embargo, siempre es posible aprender a calibrar, a analizar una elección…

Prospectar una elección en su conjunto no es algo que se aprenda en las universidades, son tips, pedacitos de conocimiento aislado, notas marginales, observación casual, información que proveen los operadores en campo, las bases, los líderes seccionales, pero también el círculo rojo, los grupos financieros, grupos subversivos, los escuetos boletines de prensa de los partidos políticos, las listas de candidatos, el tipo de cambio, los sindicatos, las iglesias, encuestas de encuestadoras afamadas o no, niveles de seguridad, todo, todo lo que se encuentre a su alrededor es un dato, y aunque no todo sirve para algo, con el tiempo se aprender a atesorar y eventualmente a discriminar.

Observe y separe el ruido informativo, por alguna extraña razón quienes se interesan por estos temas generalmente adoptan un grupo reducido de fuentes de información, algún periódico, un analista, un par de cuentas de Twitter, un grupo en Facebook y algún programa de radio especializado, pero en un ejercicio de abstracción se debe observar todo lo que se pueda, adopte preguntas que le lleven a responder situaciones de modo, tiempo y lugar, lea todo lo que le llegue referente al tema, lo más que pueda, desde el panfleto de unos manifestantes pasando por un desplegado en un diario nacional o un estudio sobre la intención del voto. No adopte verdades absolutas, no existen.

Contrario a lo que se piensa, el ingrediente esencial para ganar o perder una elección es la economía en su conjunto, de nuevo observe los niveles de precios, el tipo de cambio, el crecimiento del mercado interno, las tasas impositivas, con mucho cuidado analice el comportamiento de los actores económicos, bancos, grupos industriales, este tipo de información es abundante y pública. En una elección como la de Argentina incluso el numero de marchas es un objeto de estudio, no se diga la carestía o la escasez de bienes de primera necesidad o la conformación de la canasta básica. Recuerde, en economía todo está interconectado, nada está aislado.

Analice a los adversarios, no subestime a nadie, pero tampoco cometa el pecado de sobreestimar a ninguno, todos de alguna forma tienen una oportunidad, las debilidades de uno serán las fortalezas del otro y viceversa, en un estado plural y democrático la incertidumbre es el motor que mueve a los candidatos a ser impulsados u olvidados en la competencia. Cuidado, no convierta en enemigo al adversario, odiar nubla el juicio.

No compre teorías de la conspiración, los conspiracionistas se esmeran en crear fantasías que son de fácil digestión para el intelecto, no solo eso, los relatos fantásticos emocionan y hacen volar la imaginación, de nada sirve inventarnos historias, detrás de cada decisión de todo candidato hay un trabajo de equipo que el ciudadano no alcanza a observar, no lo ve, y aunque eventualmente se puede suponer el porqué de un sinfín de acciones recuerde, por extraño que parezca hasta lo más locuaz tiene una explicación racional. Desconfíe de los análisis que le ofrecen diálogos o de los artículos que suponen hechos secretos imposibles de probar, le están mintiendo, los políticos si algo saben hacer es guardar secretos.

Escuche con atención todo lo que le digan, pero rápidamente discrimine la información que le dan, si bien es cierto que muchas personas tienen algún amigo o conocido que brilla en la política solo pocos tienen acceso a los verdaderos espacios de toma de decisiones, no solo eso, incluso a quienes tienen acceso no se les revela todo, la información se compartimenta, entiéndase, se divide y los pequeños pedazos se reparten en espera de que estos nunca se unan, por curioso que esto suene, sucede. Cuidado, quien le presente juicios absolutos le está poniendo a prueba y busca su reacción, nadie tiene el monopolio de la verdad.

Nunca subestime datos por menores que estos luzcan, ese es probablemente el peor de los errores de quienes dicen saber analizar, en los pequeños detalles se encuentra el diablo, es posible discriminar sin duda, pero todo aquello que pase por su espacio visual obsérvelo. Recuerde, la soberbia es la peor de las consejeras, no la corteje, con humildad acepte que todo es posible.

Las filias y fobias no las deje de lado, la perfección solo existe en la física y las matemáticas, tampoco existe la neutralidad, es imposible, asuma su posición y desde ahí intente analizar, tampoco se niegue a si mismo que no lo juzguen como un doble agente, perdería credibilidad. Es mejor ser juzgado como un desfachatado que como un embustero, por decirlo de alguna forma.

Al final contraste sus teorías, platíquelas y espere la respuesta, observe las reacciones de sus interlocutores, no mienta ni invente historias, solo así es posible obtener un resultado sesgado pero cercano a la realidad.

¿Quiere intentarlo?

Twitter: @DrThe

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