Justicia para el doctor Luis

“La Justicia es un deber impartirla apegada a la ley, como obligación, no como un favor; ello es imperativo para el Fiscal, Jueces y Magistrados” Manolo

Esta semana que culmina vivimos en la tierra del Benemérito de las Américas, un hecho inédito que atrajo la atención de la ciudadanía oaxaqueña, por haber sido privado de su libertad un doctor por ejercicio de su profesión, que no  le fue otorgada su derecho a exhibir una fianza, por haber determinado la fiscalía que era un delito clasificado como dolo eventual, considerado como grave, lo cual es permisible aclarar ello para su mejor comprensión y entender el error garrafal en que se incurrió en una injusticia para el facultativo por la muerte de un niño de tres años de edad.
Gozo de la amistad de un gran abogado litigante por más de 50 años de vivir en los tribunales y como él se considera en parangón con un médico internista, que conoce de todo el cuerpo humano en sus patologías, él así practica la ciencia del derecho en todas las materias, con conocimiento y sagacidad, de lo que me sumo- con modestia- como un tirador del oeste, con su revólver, presto a dirimir las controversias legales, platicamos sobre el asunto en comento y ahora plasmo conjeturas.

Los elementos subjetivos del tipo son dos: El dolo y la culpa, están en la persona, en su pensamiento y técnicamente se manifiesta con una actividad dolosa o culposa, existen tres clases de dolo: 1o.- Dolo directo de primer grado; 2o- Dolo directo de segundo grado y 3º.- Dolo eventual. El dolo en primer grado, cuando el sujeto activo sin derecho alguno dice: “te voy a matar” y te mata; el Dolo en segundo grado, es por ejemplo cuando se ama inmensamente a tu pareja, te engaña y la ahorcas con tus manos, sabes el resultado, pero no lo puedes evitar; el Dolo eventual: no se quiere el resultado (homicidio) pero está dispuesto a aceptar sus consecuencias. Verbigracia: Circulando un sujeto en su automóvil le roban su reloj, baja, persigue al ladrón y lo mata. Bien, la regla general: En los tres casos, existe consciencia de cometer un delito, lo que no se da el caso concreto del traumatólogo pediatra Luis Alberto Pérez Méndez; en consecuencia es un delito culposo.

En la culpa el sujeto activo nunca es su intención cometer el delito; hubo alguna falta de previsión o de cuidado, que no es lo mismo a desear la muerte de alguien.

Ahora bien la culpa se divide en dos: 1º.- culpa con representación y 2º.- culpa sin representación y como dijo Jack el Destripador, voy por partes: En la culpa con representación, el sujeto activo como es el caso de doctor, omite alguna norma protocolaria, pero está convencido de que no sucederá una consecuencia funesta.

En la culpa sin representación, el resultado típico (delito) no se previó el resultado, sin que se contravenga una reglamentación, vgr: un buen ciudadano maneja su vehículo en la súper carretera de Oaxaca a Tehuacán, a una velocidad de 100 km/hora (se permite hasta 110 km/hora) intempestivamente cruza la carpeta asfáltica una persona que estaba delante de un camino, lo atropella el conductor y muere el imprudente transeúnte. Conclusión: nunca podrá ser delito imputable a cualquiera de los tres tipos de dolo, en que nos ocupa el caso del doctor Pérez Méndez.
Es dable señalar que los medios de comunicación, redes sociales, marchas, paros, fueron actos de preocupación del gremio de la medicina, más no fue la causa para otorgar la libertad al indebidamente imputado, cuya confusión se originó por la fiscalía al clasificar  mal el delito.

De este evento, surgió una reflexión que narra la biografía del doctor, que está bien relatada, y me permito tomar unas de ellas, que están inmersas de sentimiento: “Yo nací para ayudar, para salvar vidas…cuando tenía 18 años abandoné mi hogar para siempre, no sabía que no volvería a  aquella cama, no escucharía al cezontle posado en el árbol de guanábana y dejará atrás todo mi pasado…Mis padres hicieron el esfuerzo de mandarme a vivir a la capital.”

Continúa el ocurso: “En ese lugar nuevo, la transición de la adolescencia a la adultez fue abrupta, yo no sabía ni cruzar la calle en un periférico y los lugares ya no estaban al alcance de la rodada de la bicicleta que me había transportado a todos lados en aquél pueblo que dejé. Todo me daba miedo”. Abunda el relator: “Presenté examen para la carrera de medicina y quedé como preuniversitario, compitiendo con 300 estudiantes para ser de los 80 privilegiados  que estudiarían. Aprendiendo a desvelarme inhumanamente, a mal comer, tolerar el estrés y hacer sacrificios más inhumanos que no le desearía a ningún muchacho de 18 años de edad”. “Tres ocasiones no fui al despeñadero  cuando hice mi servicio social, logré controlar a un diabético con carencia de insulina, un logro de alejar de la muerte a un paciente, fue mi primer acto de salvar vidas”

Ergo, en una vertiginosa resolución los magistrados de una Sala Penal, reclasificaron como debe ser el delito de dolo eventual a culposo, mismo que seguirá su proceso en libertad, otorgándosele justicia al doctor Luis.
Jugadas de la Vida

Entre los pueblos germanos de la Edad Media el adulterio estaba penado con la quema de la mujer. El amante era ahorcado sobre
sus cenizas.
Twitter: @ldojuajmanuel

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