La hora de la igualdad para los oaxaqueños

CONCIENCIA COMÚN

Oaxaca.- ¿Por qué no exigimos en estas elecciones históricas que vienen, que los candidatos busquen lograr la igualdad y no se queden sus propuestas de campaña en puras promesas y en vez de mejorar, estemos peor? Está interrogante debe ser fundamental a la hora de emitir nuestro voto. La CEPAL en el 2010 editó un documento titulado La hora de la igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir, que ahorita deberá ser un libro de cabecera para los que aspiran a un cargo de elección popular. En nuestra entidad hay mucho atraso y si  nos comparamos con otros estados; se ha hecho más grande, hay un rezago enorme de infraestructura y tecnología no hay actividades económicas que generen un alto valor agregado y las desigualdades en el nivel de ingreso siguen siendo inalcanzables.

Siempre se ha dicho, que nuestro Estado, es un estado pobre con grandes recursos naturales, pero ¿Dónde se ha fallado? Muchos dicen que han sido múltiples causas, pero que podemos hacer para generar una sociedad más igualitaria y no siempre nos suceda lo mismo.
El sentido del desarrollo tiene lugar en el marco de la consolidación de un nuevo paradigma productivo en cuya hegemonía está el avance tecnológico, un mundo más globalizado a través de los mercados y telecomunicaciones así como el aumento de la competitividad por medio de las estrategias anteriores.
Por ello, se busca reorientar la política y economía, en este marco se impulsan dos tipos de medidas: unas tendientes a promover la estabilidad a través de políticas públicas compensadoras y otras a reducir el tamaño del Estado y su grado de intervención en la economía.
Hoy el Estado en nuestro país enfrenta un gran déficit de políticas activas de promoción del desarrollo, regulación económica, garantía del bienestar y provisión de bienes públicos. Tal déficit forma parte de la Historia de Oaxaca, debido a su heterogeneidad estructural que ha traído su modernización a fuerza de desigualdades e inequidades, los caminos por abrir en la vida democrática y los nulos avances en la estructura productiva.
Los gobiernos anteriores en nuestra entidad, dejaron deudas pendientes como proveedores de bienes públicos, garantes de la protección social y promotores de la productividad y el empleo.
La desigualdad en nuestro Estado recorre siglos de discriminación racial, étnica y de género con ciudadanos de primera y segunda categoría y la peor distribución del ingreso del país.
Por ello propongo crecer con menos heterogeneidad estructural y más desarrollo productivo, e igualar potenciando capacidades humanas y movilizando sinergias desde el Estado.
Significa pensar en un paradigma del desarrollo en relación a un vínculo más humanizado entre todos y un trato más amable con la naturaleza

"Las opiniones expresadas aquí, no han sido sometidas a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con la de nuestro medio de comunicación o de nuestra empresa."