Política despojada de principios

1).- Los “íconos del cambio”

El proceso electoral 2018, ha exhibido algo más que la condición humana en nuestra casta política: la falta de principios, el desapego a la disciplina partidaria y la ambición. Es cierto: en política, la moral es un árbol que da moras. Frase que se le acuña a Gonzalo N. Santos. Un día le quemas incienso a uno; al día siguiente lo denuestas. Nuestra democracia, tan onerosa y castrante, es asimismo de retruécanos y demagogia. Ayer mamaron del gobierno y defendieron el estatus quo y el establishment priista, hoy abjuran de él o se autocensuran para evitar el escarnio popular. Con una mano en la cintura le dieron la vuelta a quien los empoderó social, política y económicamente. La inercia de la cacareada –lejos aún de concretarse- derrota priista, los cautivó. Deploran de los métodos con los cuales los hicieron a un lado. Pero cuando estuvieron en el candelero, los aplaudieron. Hoy, como saltimbanquis, hacen malabarismo político. Y en ese barco van con sus leales. Lo peor es que las mismas cúpulas y dirigencias nacionales —léase PRD y PAN— hayan caído en el juego.

2).- Historia de truculencias

Un partido morralla, el PT, de ésos que sobreviven como parásitos pegados a otros para no perder su registro, es también coto de poder. Si hay duda, pregúntenle a Benjamín Robles. Priista en sus tiempos de Michoacán; convergente cuando arribó a Oaxaca en 2001, con el ardid del movimiento ciudadano. Anaranjado pues en el gobierno municipal de Gabino Cué y como diputado local. Perredista consumado en la campaña de 2010. En 2012, pese a haberle mordido la mano, Cué le allanó la candidatura al Senado, a través de René Bejarano. En 2015, operó para tener la dirigencia estatal del PRD. Pero le falló el tiro. Le ganó la mano Carol Altamirano. La mesa ya estaba puesta a favor de José Antonio Estefan. Pataleó aún en la convención perredista para cuajar la candidatura a la “grande”. Y molesto mutó al PT, con cuyas siglas buscó inútilmente la gubernatura. En el Senado volvió a convertirse en artista del trapecio —como el de Franz Kafka—. Con la inercia de AMLO se fue a Morena. Pero sigue moviendo el PT.

3).- Candidaturas: Retrato de familia

Luego de fracasar para apuntalarla para el Senado, en donde Susana Harp punteó en las encuestas, Robles se empecinó en promover a su esposa, Maribel Martínez. Y sin más la llevó a coordinar la campaña de AMLO en Oaxaca, por el PT. Obvio, en un lugar privilegiado de la lista plurinominal. El mismo Robles ya está apuntado por Morena para el distrito 08, con cabecera en la capital. Se dice que asimismo cabildeó para catapultar a su hijo, Luis Alonso Robles Villalobos, como candidato por el Partido Encuentro Social (PES) para la local. Más aún, buscó y encontró acomodo a su ex vocero, César Morales Niño, como candidato a la diputación federal por Nochixtlán. El agandalle y la rebatinga voraz, infame y sin escrúpulos. Nepotismo electoral puro. Flavio Sosa no se quedó atrás y también hizo de las suyas. Su hermano Horacio Sosa es candidato a una diputación local y la prima, Griselda Sosa Vásquez, va por la Sierra. Para ello, tuvieron que bajar a Keila Mesulemet Ramírez, que iba por Morena.

4).- PRI: El reciclaje y otros deslices

Al menos seis legisladores federales con licencia y no, van ahora por la local. No quieren dejar de mamar la generosa ubre. Yarith, Toledo, David Aguilar, Sarabia, Valencia, Yolanda. Hoy mismo, hay en la LXIII Legislatura local, un completo desorden. La mayoría abandonó sus funciones. Carol, de coordinador del PRD mutó a Morena. Los que fueron diputados federales ahora quieren ser locales o presidentes municipales y viceversa. Otro retrato de familia. Acomodos, reacomodos, familiares en sentidos opuestos o antiguos adversarios, ahora están dentro. Un escenario complejo, descompuesto y polarizado.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

—El Cártel 22 prepara una nueva embestida a partir del 30 de abril: un paro de 72 horas. Será parcial, pues miles de maestros ya no jalan con los capos. Las movilizaciones recientes han sido un fracaso.

—Pese a su empeño y buenos oficios, el dirigente del Comité Directivo Estatal del PRI, Jorge González Ilescas boga contra corriente para apuntalar a su partido. El ambiente es denso y sofocante. Asoma el efecto “Peje”. Lo cierto es que el “Coco liso” le ha impreso al tricolor local, una nueva dinámica.

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