En deuda con la niñez y adolescencia

SENDERO

Oaxaca, Oax.- El Congreso del Estado realizó el miércoles pasado un taller asesoría bajo el tema de comunicación con perspectiva de niñez y adolescencia, en el que participaron servidores públicos   que realizan funciones de comunicación social tanto en el Poder Legislativo como en otras áreas del gobierno estatal.

La codirectora de comunicación social del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, Valeria Berumen Ornelas, expuso las diferentes formas de descuidos y desvalorizaciones con las que la sociedad ha tratado a los pequeños a través de los siglos y lo sigue haciendo aún, lamentablemente, incluyendo a las propias familias.
En mi vida periodística cuántos casos he visto o me he enterado en que algunos  padres de familia venden, regalan o tiran a los recién nacidos en el basurero. De ello habló Berumen Ornelas, quien convocó a los medios y sus representantes a colaborar en las acciones de dignificación de la vida humana, a difundir los derechos que tienen las niñas, niños y adolescentes y sobre todo a estar pendientes de que se cumpla la ley en beneficio de ellos. Son más de un millón 300 mil menores de 18 años los que pueblan el estado.
Son seres humanos que están en proceso de desarrollo, con autonomía progresiva que irán enriqueciendo hasta completarla bajo el acompañamiento de los adultos, de la madre y el padre, con un sentido de corresponsabilidad. Están construyendo su ser, su alma, diría yo, y no es justo interrumpirlos. Son seres importantes desde que nacen, sujetos de derecho desde ese instante, no hasta que alcancen mayoría de edad, como se ha creído equivocadamente.
La tallerista comentó que un sector olvidado es la adolescencia, pues no hay políticas públicas destinadas a ella. Es un vacío muy grande que hay que atender como corresponde, pues al ser parte del proceso de crecimiento del ser humano, hay que tomarlo en cuenta.
Luego de mostrar ejemplos en que se agrede y lastima a los pequeños, se le convierte en víctima dado su estado de indefensión, consideró que es necesario y urgente cambiar paradigmas que nos han hecho ver las cosas de manera equivocada. Hemos violentado los derechos de las niñas, niños y adolescentes por diferentes razones, tal vez por ignorancia o irresponsabilidad, lo que sea y como haya sido, hay que reivindicarlos. En adelante, hay que cambiar las tendencias que perjudican a este sector tan sensible de la población, tanto en el sector urbano como en el rural. No con una actitud paternalista, sino ir más allá con una visión integral para que el menor crezca y desarrolle todo su potencial como ser humano.
Y hay que admitirlo: los adultos somos corresponsables de las agresiones que sufren las niñas, niños y adolescentes en los medios de comunicación y redes sociales, porque consumimos el producto y permitimos con ello su proliferación, a que se haga viral.
El interés superior de la cultura y la educación debe estar orientada hacia ellos: que se le respete su individualidad, su intimidad, su identidad. México suscribió la Convención Mundial de los Derechos de los Niños hace unas décadas,  vamos en ruta. Existe la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, y el sistema de normas y legislaciones se extiende en el país a través de los gobiernos de las entidades federativas, Oaxaca entre ellas. La meta es llegar a todos los municipios y se está avanzando.      
Berumen Ornelas pidió a los comunicadores y enlaces legislativos a que cuando produzcan  programas y realicen campañas no se violenten los derechos de las niñas, niños y adolescentes; que los contenidos sean los adecuados y traten con respeto y dignidad a los niños, que no los exhiban como se está haciendo porque se les  causan graves daños, difíciles muchas veces de subsanar. 
Que  se constituyan en promotores del cambio social, pues no hay mejores aliados que la multiplicación de voces, líneas escritas y otros esfuerzos para hacer visible la agenda de derechos a favor de este sector;  que hagan valer su existencia y evidencien también, dado el caso, cuando falle el cumplimiento de esta garantía por parte de quien sea.
Consideró importante el conocimiento del marco jurídico, porque con base en ello se puede  evaluar  a las autoridades si están o no cumpliendo con su responsabilidad, si hay avances o no.  Las niñas, niños y la adolescencia, a diferencia de los adultos, no tienen obligaciones, sino responsabilidades.
El marco de derechos define muy bien que la  aplicación de los derechos en el sector no debe estar  condicionada de ninguna manera, de  si se porta bien o si se come la sopa, no. Lo que tenemos que hacer los adultos, los padres de familia y las autoridades, es  ayudar a difundir con la niñez y la adolescencia mismas de que tienen responsabilidad y en la medida que vayan elevando su nivel de desarrollo  y autonomía progresiva irán adquiriendo obligaciones.
En cambio, los que en realidad tenemos obligaciones somos las personas adultas hacia los hijos. Con los  casos lamentables que han pasado históricamente en México y en Oaxaca, y los últimos que nos ponen en el ojo del huracán, la tarea a favor de este sector es una prioridad.

"Las opiniones expresadas aquí, no han sido sometidas a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con la de nuestro medio de comunicación o de nuestra empresa."