La línea puede parecer delgada pero una cosa nunca debe confundirse con la otra.

En días recientes, se ha hecho público el caso de Eric Schneiderman, un fiscal acusado de haber agredido física y sexualmente a cuatro mujeres. En su defensa, Schneiderman dice que lo ocurrido fue consensuado y formó parte de algún juego de roles durante las relaciones sexuales.  

Sin embargo, las mujeres que lo acusan han reiterado que las agresiones no fueron el resultado de ningún juego fuera de control y que nunca consintieron ninguna acción de este tipo.

El caso ha levantado las antenas de las personas que practican BDSM (bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo).

En este contexto, la BBC habló con expertos en sexualidad y con practicantes BDSM quienes recalcaron que el consenso pleno y libre es un elemento crucial es estas prácticas.

“En una relación BDSM, hay reglas bastante fuertes y definidas. Todo se reduce al consenso”, dijo Allen TG, uno de los directores de Torture Garden, el club de fetiche más grande del mundo.

Algunas de las personas que practican el sexo “duro” o “fetichista”, no se considera dentro de una relación BDSM o practicantes activos de ello; sólo lo ven como una de las posibilidades que se tienen al explorar los límites de la sexualidad. “Mucha gente comienza con algo tan simple como vendar los ojos, y eso puede ser erótico sin incluir otros accesorios”, explicó Sarah Martin, directora ejecutiva de la Asociación Mundial de Entrenadores Sexuales.

“El consenso debe darse libremente y ser reversible en cualquier momento. Hay gente que cree que si aceptas, entonces lo haces hasta el final, pero esto no es así en lo absoluto”, aclaró.

Consenso
No importa si se trata de una relación casual o de una relación de pareja más formal, lo primero que hay que entender es que para sostener una relación de este tipo, es necesario que todas las partes involucradas estén enteradas y de acuerdo con las dinámicas y juegos que se llevarán a cabo durante el o los encuentros.

 

Sin sorpresas
Es verdad que la espontaneidad es un factor importante en las relaciones sexuales pero en este caso, también esto debe ser hablado y aceptado.

No es lo mismo dar una nalgada con la mano (de la que ya hablaste antes con la otra persona), que dar una nalgada con algún accesorio; también los cambios deben hablarse, por mínimos que parezcan.

“Es completamente inaceptable querer ‘sorprender’ a alguien con bofetadas, latigazos, vendas en los ojos o cualquier cosa así si no has hablado con la persona antes sobre hacerlo”, opinó la bloguera anónima de Girl on the Net.

El control no es de quien domina
Allen TG explica que hay un concepto errado de que el miembro de la pareja que ejerce el rol de dominio es el único con el control.

“Un buen dominante está dándole placer al sumiso, y eso es lo que a su vez le provoca placer al dominante. Si solo va en una dirección, entonces ahí es cuando no es sano”.

De acuerdo con la sexóloga Celina Criss, en estas situaciones el mayor poder lo tiene el sumiso pues nada debe ocurrir sin su consentimiento.

Comunicación: la herramienta más erótica
La comunicación y la comprensión son piezas clave de cualquier relación saludable pero cuando se trata de ‘sexo rudo’ su papel se acentúa; se requiere de intimidad y confianza para divulgar las fantasías personales que pueden llevarte a prácticas BSDM.

Recuerda que en el sexo nada se supone, todo debe hablarse claro y en un ambiente de total confianza, empatía y comprensión. Todo esto, además de ayudarte a evitar un abuso, abonará a la experiencia para hacerla mucho más placer.

Al respecto, Criss asegura que lo ideal es que cualquier negociación ocurra antes del primer contacto físico. Por su parte, Girl on the Net recomienda prestar atención y preguntar a la pareja cómo se siente en cada etapa del encuentro”.

Señales y alertas
En el BDSM pueden existir palabras seguras que permitan una comunicación efectiva durante las relaciones sexuales. Éstas deben ser previamente acordadas y entendidas por las personas participantes.

Un ejemplo sencillo y común es el del sistema de luces del semáforo. Algunos usan tarjetas con los colores o los pronuncian para comunicar cómo se sienten.

Verde: todo bien, continúa, me gusta.. etc.  Es la forma de decir que todo va perfecto y que la estás pasando de maravilla.

Amarillo: más despacio, más suave, hablemos de esto; cambia de posición, etc. Es una señal que no indica que algo debe parar.

Rojo: NO. Detente. Antes ésta señal debes dejar de hacer lo que sea que estas haciendo de inmediato; sin dudas y sin preguntar.

Podría parecer que decir “no” sería suficiente pero la negativa o resistencia, en ocasiones es parte del juego erótico; por ello es necesario un código y (aunque suene repetitivo), la comunicación es vital.

Sin pretextos
Una agresión nunca debe disfrazarse de “sexo rudo” y el sexo rudo nunca debe permitir un abuso.

Independientemente de los juegos, debe respetarse la integridad física, mental y emocional de cada persona y de ninguna manera se debe buscar el placer a costa de alguien más.

* SDP Noticias / Con información de BBC