Anaya: de vida o muerte

José Antonio Meade es un hombre inteligente y prudente. Por eso sorprendieron sus declaraciones acusando a Ricardo Anaya de ser un “vulgar ladrón”.

Sobre todo cuando la acusación se da en la antesala del tercer y último debate presidencial. El del el todo o nada. El de vencer o morir.

El más puro análisis advertiría que si el siempre ecuánime candidato priista no-priista se lanzó así contra su rival de Por México al Frente, es porque conoce al detalle de evidencias tan contundentes, que no hay salida. La PGR, España o Estados Unidos tienen la última palabra.

Con su duro pronunciamiento, Meade cerró la puerta para concretar una alianza que aglutinaría el voto útil en su candidatura o en la de Anaya, para que solo uno de los dos enfrentara en las urnas a López Obrador.

Porque no hay forma de pensar que vayas a terminar del brazo y por la calle con quien ya calificaste de “vulgar ladrón”.

Pero lo que se presume detrás incluso de la denuncia que interpuso ante la PGR el ex panista Ernesto Cordero contra el panista Ricardo Anaya, es que el debate de hoy será una feroz lucha en la que, uno u otro, acabarán descalificados.

La disputa por ahora ya no es con el candidato de Morena, que va entre 17 y 27 puntos arriba de quien se ostente como segundo lugar. Depende de la encuesta consultada.

La batalla de esta noche es para que sobreviva como rival, único e incuestionable, un Meade que buscará concentrar todas las simpatías de los anti-lopezobradoristas, indecisos incluidos.

¿O cómo se imaginan que Anaya vaya a responder cuando se le recuerde que al igual que San Pedro, negó tres veces a los Barreiro, solo para acabar con el video de la boda bailando amistosamente con el novio, hoy cuestionado por presunto lavado de dinero a favor del candidato del Frente por México?

¿Y qué decir del nuevo video, en donde aparece el hermano de Barreiro intentando seducir a una empresaria argentina para invertir con ellos, reconociendo que le metieron mucho dinero a la campaña Joven Maravilla?

Los cuestionamientos son todavía mas serios, si se considera que desde Estados Unidos se filtra que autoridades financieras investigan las transacciones bancarias presuntamente operadas por Anaya entre Bancos norteamericanos y europeos.

Irían presuntamente por triangulaciones de cuentas de Anaya hacia su esposa, que se habrían hecho en un intento por eludir el congelamiento de 1.6 millones de dólares bajo las severas leyes de lavado en Estados Unidos.

De confirmarse esas sospechas, hoy bajo intensiva investigación, ¿tendría Anaya como presidente mexicano la calidad moral para negociar una agenda bilateral o para evitar el ser convertido en rehén subordinado a los caprichos del veleidoso y caprichoso presidente Donald Trump?

Son demasiadas preguntas sin respuesta para quien hizo del combate contra la corrupción su mejor bandera de campaña, pero que ahora está atrapado en corruptos videos y documentos que le impiden ir mas allá de endosarle la “campaña de desprestigio” al presidente Enrique Peña Nieto.

Por eso decimos que el tercer y último debate de hoy será definitivo y definitorio. Porque a diferencia de los dos primeros, el epicentro no serán los ataques a López Obrador, sino la lucha a muerte, sin piedad, para ver si se le puede sacar la tarjeta roja a Anaya y dejarlo fuera de la final. Ya lo veremos esta noche.

"Las opiniones expresadas aquí, no han sido sometidas a revisión editorial, son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con la de nuestro medio de comunicación o de nuestra empresa."