Mujeres divinas y ¿solitas?

En algunas ocasiones, amigas guapas, inteligentes y exitosas, me han comentado que no entienden los motivos porqué no tienen tanto éxito en el amor como otras de sus amigas, menos agraciadas, pero felizmente viviendo en pareja o al menos con algún galán. Y en eso coincidimos algunas de nosotras, ¿porqué pasa eso? ¿O cómo es qué pasa? Muy sencillo y simple: a muchos hombres, les da miedo las mujeres exitosas, guapas y encima, inteligentes.

Precisamente sobre este tópico hablaba con una de mis amigas recientemente: ¿porqué los hombres se espantan cuando ven que una mujer es independiente, exitosa, económicamente estable y  encima, guapa? Pensamos que porque desafortunadamente, los hombres han sido educados para proveer, no para que los provean, entre otras situaciones, así como para sentirse útiles, y sobre todo, por que nuestra idiosincrasia señala que el hombre es el que debe cuidar de la casa. En pocas palabras, la mujer debe estar  para recibir.

Ahora, debemos ser realistas y autocríticas: muchas mujeres así nos hemos enfocado en ser buenas en nuestros trabajos, profesiones y por consiguiente, hemos descuidado el área afectiva, y lo que hacemos es que trasladamos esa euforia profesional exitosa, hacia la búsqueda de un “hombre ideal”, uno que cumpla nuestras expectativas.

Debido a que este tipo de mujeres cuenta con un lenguaje, cultura y preparación muy definida, a muchos hombres los inhiben, y es cuando se asustan y literalmente, huyen.

Ahora, suele suceder que ya establecidos en una relación, inicien una competencia entre los dos, donde cada uno basa su relación en ver quien es mejor, quien tiene mejores logros, y ¿qué es lo que sucede? La desgastan porque están a la expectativa de lo que el otro hace y en tratar de superarlo en vez de preocuparse por cuidar y alimentar su relación.

A muchos hombres, situaciones en las que están al lado de una mujer exitosa, les produce temor a fracasar, a lidiar con un sentimiento de inferioridad, a quedar en ridículo y a ser señalado como el novio, pareja o esposo De… O sea, prácticamente ¡anulan su personalidad! .

¿Qué hacer en estos casos?: 1) Ver el lado positivo del susodicho o prospecto  2) Dejar tu rol de ejecutiva, empresaria, funcionaria pública y profesionista exitosa en tu oficina, no trasladarlo a  la casa o relación 3) Inhalar, exhalar y contar hasta 10 cada vez que quieras presumirle la última victoria laboral que obtuviste; claro que puedes comentarle pero de forma muy sutil  para que no se sienta agredido e inferior 4) Echarle porras cada vez que te cuente de sus logros (aunque en el fondo, sepas que la exitosa, eres tú).

Tengo una amiga que así es, guapa, exitosa, inteligente y que mantiene un matrimonio fantástico porque ha sabido equilibrar su parte humana con su lado profesional y así lo comenta: “en mi casa, mi marido es el que manda, en la oficina, la jefa soy yo”. Parece simple, pero a veces no lo es.

Así que hombres, ¡no nos tengan miedo! ¡En verdad! que lo que queremos es que nos mimen, nos apapachen y nos traten con cariño, nada más.

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