Con el comienzo del mundial la vida toma otro ritmo.

También lo hay en el futbol, en donde esperamos que la Selección Mexicana haga su mejor papel. El mundo en el que vivimos nos sorprende, impacta y, sobre todo, nos enseña que no hay ninguna actividad en la que hoy se tenga desarrollo que no sea susceptible de sufrir grandes cambios.

La selección de España es una de las favoritas para ganar el Mundial. Tenía un director técnico que había conseguido el récord de 20 partidos sin perder. Todo parecía señalar que en Krasnodar, que es dónde estaba concentrada la selección para el partido que jugará en las próximas horas con Portugal, sería el comienzo de un camino que para los españoles podía terminar con la Copa del Mundo.

Nadie en su sano juicio esperaba que pudiera pasar nada, salvo un accidente, casi un castigo divino que cambiara a Julen Lopetegui de la noche a la mañana, antes de que comenzara el mundial y de su enfrentamiento contra Portugal.

Y sin embargo, para que vea que en todas partes no es solo meter goles, sino que puede pasar todo en cualquier momento, el director técnico Lopetegui fue fulminantemente cesado porque dos días antes de que comenzara el mundial se hizo público que pese a tener un contrato que lo ligaba con la Selección Española de Fútbol hasta el año 2020, él había firmado ya con el Real Madrid y se convertiría en su técnico de manera inmediata.

La reacción de las autoridades fue, en mi opinión, la que tenía que ser. Que es cesarlo en el acto y correr el riesgo de perder el mundial, pero no la cara ni las fórmulas frente a un hecho tan singular, y que para muchos puede sonar tan desleal como el que supuso que a 48 horas del inicio del certamen, se hiciera público el acuerdo para convertirse en el director técnico del Real Madrid.

Todo el mundo entiende que ese es el puesto más preciado del escalafón del planeta futbol.

Pero todo el mundo, incluido Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, debería haber tenido la sensibilidad de saber que nada hubiera cambiado porque ese compromiso se hubiera hecho público inmediatamente después del mundial.

En estas épocas que estamos viviendo la ilusión colectiva, aunque sea por el Tricolor, por un balón y por los acontecimientos deportivos y como pasa, por ejemplo, con la estabilidad económica, hay que saber que la ruptura de la estabilidad sentimental de los pueblos acarrea consecuencias impredecibles.

Nosotros seguiremos discutiendo si llegaremos al primero, segundo o hasta el quinto partido y, desde luego, en cada uno de nosotros, no es que seremos de la patria un soldado en cada hijo te dio, la emulación de un director técnico sobre qué haríamos.

También es cierto que hay muy pocos pueblos en la tierra que tienen tanta ilusión por su selección y a los que se les dé tan poco o que la selección normalmente dé tan poco.

Esperamos que esto sea distinto y mientras tanto comprobemos el nivel de irresponsabilidad, pero sobre todo, de falta de respeto a la ilusión colectiva, que ha supuesto el caso Lopetegui.