Nigromancias Ignacio Ramìrez “El Nigromante” (1818-1879)

 
El 15 de junio, pero del año 1879 falleció Ignacio Ramírez, El Nigromante, el más liberal de los liberales en cuanto al pensamiento y la práctica política y social se refiere; un auténtico, integro “liberal puro” como le llamaran algunos de sus seguidores en sus tiempos y de lo que dejara constancia y ejemplo, comenzando por su familia, como lo escribe Julieta Gil Elorduy en el libro de Emilio Arrellano que da cuenta de las Memorias Prohibidas de nuestro personaje.
Sumamente difícil intentar siquiera, una reconstrucción de la vida y obra de alguien a quien se le ha mantenido, aun después de su muerte física, en una “mazmorra clandestina” que ni con la mismísima nigromancia ha sido posible develar -en buena mediada por convencionalismos cívicos, religiosos y políticos- la riqueza de sus aportaciones a este México que buena falta le hace alguien de la talla intelectual y política de quien hoy nos ocupa.

A este quien escribe en innumerables ocasiones le han preguntado a qué viene el nombre de esta modesta columna periodística. La razón más que de significación idiomática o de etimología es de biográfica, sociohistórica y filosófica. La verdad que se esconde tras bambalinas del teatro de nuestra vida, de nuestra historia y de nuestra cultura política hay algo más que héroes y villanos oficialmente reconocidos por las academias que califican quién si y quién no entra a los anales de nuestra simbología cívica y se reproduce en la tradición oral y escrita de la sociedad a través de su enseñanza en las escuelas elementales.

La razón de ser de estas “Nigromancias” obedece al descubrimiento de este mexicano de carne y hueso que como algunos otros pocos, antes, durante y después de la Independencia, fueron íntegros en todo momento de su existencia y dieron su vida con pasión y razón a la causa de un progreso en el sentido humano de nuestra nación y sentaron bases firmes, aunque hoy tristemente olvidadas y sustituidas o prostituidas, para la consolidación de un Estado mexicano fuerte, solido, soberano. Vaya pues un humilde pero muy sentido homenaje a quien el Estado, o la Política para ser más exactos, y la Iglesia Católica o la religión, en contubernio -paradójicamente – han mantenido en el olvido. Para muestra dejaremos hoy, a manera de provocación para despertar al menos alguna curiosidad por esta digna y ejemplar vida de un ser humano “todo terreno” en la vida nacional. Como escriben algunos “facebookeros” dejaré esto por aquí y… regreso el próximo domingo con más de Don Ignacio, el más incorruptible de los servidores públicos o “funcionarios” que haya registrado la administración pública mexicana.

A propósito del origen del apodo con el que lo bautizara el clero y el adoptara como sobrenombre o seudónimo desde su labor periodística en “Don Simplicio” fundado por él mismo. Los dejo con algunos textos de sus biógrafos que son pocos, pero de grandes vuelos como Ignacio M. Altamirano y Guillermo Prieto nomás, entre ellos.

“En 1837, para ingresar a la Academia de San Juan de Letrán, asociación literaria fundada por los hermanos Lacunza, en la que se debatían asuntos de actualidad, el futuro abogado pronunció un discurso titulado “No hay Dios; los seres de la naturaleza se sostienen por sí mismos”. Esta intervención removió fibras sensibles de reconocidos intelectuales y políticos, muchos de ellos conservadores, quienes ante la inteligencia, elocuencia y pasión de sus palabras no tuvieron más opción que reconocer su talento y decidieron admitirlo, quizá intuyendo el legado invaluable que dejaría a México”.  (Camacho César 2012, UNAM)

“No hay dios” fue aseveración que sacudió a las “buenas conciencias” del siglo XIX, y se prolongó al siguiente, cuando Diego Rivera pintó el mural Tarde de un domingo en la Alameda en el hotel Del Prado donde aparecía Ignacio Ramírez sosteniendo un manuscrito que decía “Dios no existe”. El fresco fue objeto de agresiones por parte de estudiantes católicos quienes, además, realizaron manifestaciones para expresar su indignación. El mural permaneció oculto por nueve años hasta que el autor decidió sustituir la provocadora frase por “Academia de Letrán 1836”. (Idem)
“Ramírez asumió el papel que el destino parecía haberle asignado, sin más respeto que el de sus propias convicciones; valiente contra instituciones de rancia tradición y personajes que reaccionaron con persecución y cárcel; infatigable, sin más descanso que la esperanza de cambiar las condiciones de su tiempo. Su habilidad en la oratoria se mostraría en todo momento; desafiante en cualquier escenario en la defensa de los derechos de las personas y contra los intereses de los conservadores, así como de quienes detentaban los bienes eclesiásticos”.  (Idem)

“La mejor arma que siempre desenfundó Ramírez fue la pluma con la que escribió sus más punzantes textos. De esa suerte, en compañía de otros jóvenes liberales, creó un periódico burlesco, crítico y filosófico llamado Don Simplicio. Desde las páginas de ese diario, proclamaría los principios de una revolución radical económica, social y política. Francisco Sosa refiere que Ignacio Ramírez “se ocupaba de dirigirse a las masas; que en el periódico expuso las ideas que después quedaron consignadas como principios en la Constitución y en las Leyes de Reforma”. La presentación del primer número de Don Simplicio contenía un párrafo en verso, para identificar a cada uno. Allí apareció por primera vez el seudónimo de Ignacio Ramírez. De acuerdo con David Rojas, siendo un hombre de letras, Ramírez tomó dicho sobrenombre de “El Quijote” pues, en esa obra, la figura del nigromante representaba el principio antagónico del héroe; en la imaginación del caballero, era el mago que lo confunde todo, que hacía que los molinos, de pronto fueran gigantes con quienes lucha, y que un simple rebaño se convirtiera en ejército. El nigromante es quien trae al caballero a la realidad, y así fue como Ignacio Ramírez despertó conciencias; sus discursos motivaron a la reflexión y aún después de su fallecimiento no dejó de causar polémica”. (Idem)
Bien, en próxima colaboración haremos un apretado recuento de sus aportaciones – vía los autores que ya mencionamos -, todas ellas de suma significación para el país de todos los tiempos, avanzado como aun lo es, sigue vigente, aunque siga secuestrado. Feliz domingo y que haya paz, comentarios, menciones y mentadas a nigromancias@gmail.com Twitter @JTPETO

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