En el mundo de la cultura occidental, en el judeocristiano, existe el referente del milagro de los panes y los peces. El hijo de Dios en la tierra, aquel que con su muerte en la cruz limpió nuestros pecados y se llevó nuestros dolores, hizo aquel milagro.

Desde el año 2000 tenemos varios émulos a la inversa del milagro de los panes y los peces con la policía. Nuestra capacidad de olvido -de que no va con nosotros, de que el muerto de al lado es en realidad el de otro continente- nos hace no sólo estar indefensos, que lo estamos por nuestra culpa; no sólo estar en manos de cualquier asesino, de lo que también somos responsables; sino que nos hace, sobre todo, un pueblo que no tiene seriedad ni respeto por sí mismo.

¿A dónde han ido los billones de pesos para crear policías fiables?

Porque hasta ahora, en este momento, lo más probable es que un policía sirva para desaparecerte, pero no para encontrarte.

Todas las generalizaciones son malas y no pretendo hacerlas. Estoy seguro de que hay más de diez policías honestos. Pero hay una cosa segura. ¿Se ha dado cuenta que ha desaparecido nuestro nivel de preocupación en las policías locales y estatales? Está amortizado que forman parte de los otros, de los que se han dedicado a matar candidatos en la política de plata o plomo. Ahora sólo nos queda la Policía Federal y el grado de contaminación que se esté produciendo con el Ejército.

No sé qué me asombra más, si el rosario de horrores sin fin que han cometido, o la capacidad de olvido que tengo frente a esas barbaries.

¿Dónde está escrito que nadie pueda preguntarle a Genaro Garcia Luna cuánto dinero se gastó para hacer una policía que no existe?

¿Dónde se expone qué hizo Osorio Chong con la gendarmería y con el reajuste de los policías?

¿Dónde se menciona que los policías -a los que le debemos una buena paga, formación y respeto- no puedan seguir siendo los que realmente atemorizan a la sociedad, sobre la base de que ni siquiera nos lo vamos a preguntar?

¿Dónde dice que los billones de pesos para llegar a tener unas fuerzas policiales solventes se han esfumado en el aire? Lo de menos es que sean robados, a eso estamos acostumbrados, sino que únicamente han servido para mejorar la tecnología contra nosotros.

Nosotros no jugamos a los policías y ladrones, jugamos a aparecidos y desaparecidos.

El momento de las elecciones es el oportuno, no sólo para preguntarle a los candidatos -porque te pueden contar cualquier milonga- sino para no olvidar todo lo que nos deben, que es el haber usado y destruido nuestras ilusiones en esa espiral de fuego, mentira, abuso, robo y burla, llamada: policía de confianza.