Católico instruido, no será confundido

Oaxaca. Estamos ante unas elecciones históricas, en realidad creo que todas los son, pues con nuestro voto decidimos qué tipo de historia queremos construir juntos a corto y mediano plazo. Pero este proceso electoral es especialmente importante, pues están en “juego” más de 3 mil cargos públicos en 30 entidades federativas, desde Presidente de la República, 8 Gobernadores y el Jefe de Gobierno, Senadores, Diputados Federales, una parte significativa de Congresos Locales, más de 1000 Ayuntamientos, Juntas Municipales y Alcaldías; es importante también por el tema de las reelecciones en algunos cargos y porque cerca de 90 millones de mexicanos tendremos la oportunidad de emitir nuestro voto, de los cuales el 30% son jóvenes.

En nuestro país votar es un derecho, pero también es una obligación (Artículos 35, Fracción I y 36, Fracción III de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos). Como ciudadanos, en cuanto sea posible y de acuerdo con las modalidades de cada país y cultura, los católicos estamos llamados a tomar parte activa en la vida pública; pues el amor y el servicio a la patria forman parte del deber de gratitud y del orden de la caridad. Por eso debemos ejercer nuestro derecho y cumplir nuestra obligación de votar, como todos los demás ciudadanos mexicanos; ese es un constante llamado que nos hace la Iglesia Católica.

Pero no creamos que nuestra Iglesia Católica nos va a decir por quién votar o por quién no hacerlo, tampoco nos llama a la abstinencia del voto, de ninguna manera; porque nuestra Iglesia no ejerce una política partidista, ya que la fe cristiana trasciende las propuestas políticas concretas y deja en libertad a los fieles, para que elijan en conciencia de acuerdo a los principios y valores que han descubierto en la experiencia de la fe, con criterios que no emanan de ninguna doctrina política, sino del Evangelio.

En su mensaje con motivo de este proceso electoral 2018, los Obispos de México nos invitan a participar cívicamente, a no elegir el “mal menor” sino el “bien posible”; nos exhortan a elegir a las personas idóneas para cada cargo, que estén comprometidas por el bien común, sin dejarnos manipular para votar en bloque por un sólo tipo de propuesta, de manera irreflexiva y menos aún bajo la modalidad de “compra del voto”; nos piden que seamos ciudadanos participativos, que demos seguimiento a los procesos de justicia, fraternidad y paz; y nos invitan a orar en familia y en comunidad, para que la próxima jornada electoral (del 1º de julio) se realice en paz, en ese sentido nos proponen una oración a Dios Uno y Trino.

Nuestro Arzobispo, Don Pedro Vázquez Villalobos, también nos ha invitado a votar, recordándonos que no vamos a encontrar a un candidato perfecto, nadie de nosotros lo es; pero tanto los gobernantes, como los votantes, podemos hacer que este servicio de la política vaya perfeccionándose cada vez más; nos invita a acudir a las urnas, a no dejar que nadie decida por nosotros, que nadie compre nuestra libertad; y nos pide que al votar no pensemos en el beneficio personal, sino en el bien de todo el país. A los Sacerdotes oaxaqueños les pide que, manteniéndose en su papel de ministros de culto y como autoridad en sus comunidades, motiven a los fieles a que cumplan con su deber de votar; exhorta tanto al clero, como a los agentes laicos y a las propias autoridades civiles a ser causa de unión de las comunidades, que estas elecciones no nos dividan, que respetemos a quienes piensan distinto en materia política; que trabajemos para que no se pierda la armonía ni la unidad en los pueblos.

Tenemos ya solamente una semana para terminar de discernir con sabiduría nuestro voto, a fin de elegir a aquellos ciudadanos que puedan ejercer las funciones de gobierno con conocimiento, sensibilidad, competencia, honestidad, que sean  respetuosos de la vida y la libertad, que sean también constructores de la paz y la reconciliación. ¡Que así sea!

LUBIA ESPERANZA AMADOR.
lubia_ea@hotmail.com

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