Oaxaca: Un escenario inédito

Oaxaca, Oax.- Mi más sentido pésame a los (as) hijos (as) y demás deudos, del Licenciado Francisco Ángel Maldonado

1).- En juego el futuro de México

Terminó el asfixiante y prolongado teatro electoral. Cayó el telón. Volvemos a la realidad del México de carne y hueso. Este país roto, fracturado y devastado, que ha ido en espiral descendente hasta la descomposición. Un país lacerado por la pobreza y la desesperanza; por la corrupción y la inseguridad; por la crueldad de los grupos criminales y la complicidad de autoridades. El domingo pasado vivimos un fenómeno inédito. El país que algún día fue de partido único, volvió por sus fueros. Sólo que ahora es su adversario, MORENA. País de un solo partido. De democracia ficticia. Le dieron la vuelta al PRI. Lo humillaron. Su candidato José Antonio Meade no ganó en ninguna entidad, ni en uno solo de los 300 distritos electorales federales.

La ciudadanía salió a votar. Abarrotó las casillas desde primera hora. La ansiedad que produce el hartazgo devino necesidad. El efecto “AMLO” permeó en todo el país. Fue un fenómeno único y excepcional. Y en Oaxaca barrió a sus opositores. El pueblo eligió. Todos elegimos. Si nos equivocamos, ya tiramos los cuetes, ahora a recoger los palitos, dice la conseja popular. Esperemos que la mayoría no se haya equivocado y que por el bien de México, construyamos el camino de la reconciliación y la unidad.

2).- El tercer golpe demoledor

No es la primera vez que aquí el efecto “AMLO” vapulea a sus adversarios. Hay dos antecedentes: 2006 y 2012. En la primera fecha aprovechó la inconformidad del conflicto contra Ulises Ruiz; en la segunda, la complicidad con Gabino Cué. Pero el PRI no ha aprendido. Es el mismo partido sectario, patrimonialista, cupular y vertical. Es un club de amigos; una cofradía cerrada. Hay quienes hoy lo critican pero antes fueron parte de la misma podredumbre. Y lo volvieron a tundir. No le dejaron resquicio de dignidad. Perdió todo en Oaxaca: dos senadurías, 10 diputaciones federales, 24 locales y las principales cabeceras. ¿Aprenderá algún día? No. Tal vez ahora que sólo queda una entelequia; un membrete; un fiambre. La llamada Democracia Interna no es una alternativa para su refundación. El régimen de Alejandro Murat deberá aprender a ser oposición. Tampoco el abominable mayoriteo legislativo. La siguiente legislatura local será un contrapeso real. O el pago por evento más caro. Ni Presupuesto de Egresos ni préstamos para reconstrucción discrecionales. Será otro boleto. Obliga a un viraje; a un cambio de luces y señales, en el entorno de una nueva correlación de fuerzas políticas. Esta administración ya no puede seguir como hasta hoy.

3).- La coordinación con la Federación

El Talón de Aquiles del estado, en los tres sexenios anteriores, fue la pésima coordinación con el gobierno federal. Fricciones y tensiones de José Murat con Vicente Fox; roces y malos entendidos de URO con Calderón. Éste jamás volvió a venir con Gabino Cué, luego del affaire del 15 de febrero de 2011 con el Cártel 22. Con Alejandro las cosas no son diferentes. Hay amistad cercana con Enrique Peña Nieto, pero no se ha reflejado en el estado. No hay obra. Sólo promesas incumplidas. Ahora, desde un gobierno de oposición habrá que tender puentes con el gobierno de AMLO.

Ser oposición siempre ha sido más rentable social y políticamente. El presidente de facto de México, ha tenido inclinación por Oaxaca: ha sido su feudo de fans y chairos. La prueba está a la vista. Hemos sido parte de su terquedad y obstinación. “A lo largo de los años –decía Jesús Silva-Herzog Márquez, cuando era crítico y cuatro años antes de su reciente apología- López Obrador no se ha enfrentado a ninguna sorpresa que lo haya motivado a cambiar de ideas o actualizarlas… Como los tecnócratas a los que detesta, López Obrador cree que ya sabe todo lo que necesita saber”. (Hermética autenticidad, Reforma, 11 de junio de 2014, p. 14).

4).- Más allá del orgullo herido

La borrachera del triunfo terminó. También la apoteosis del héroe. Empieza a minar los sentidos la resaca de la realidad. Ahora a sentar las bases de un gobierno. A pensar en términos de Estado. No la utopía y las promesas de campaña. No el ente imaginario de borrar instituciones y resolver todo de un plumazo. Saldar agravios, cerrar heridas. Dar vuelta a la hoja. Y el gobierno muratista debe adaptarse a un nuevo entorno de fuerzas políticas, en el que tiene que caminar a marchas forzadas. Nada es para siempre. Es cierto. Pero en la escuela de la experiencia las lecciones cuestan caras. Es momento de reforzar su equipo de trabajo y tirar el lastre.

 

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

—La inminente desaparición de algunos partidos políticos nacionales: PRD, PVEM, PANAL, PES y PT y algunos locales como PSDO o PMR, podría hacer de nuestra incipiente democracia, algo menos oneroso.

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