Tenemos permitido soñar

Oaxaca, Oax.- Todo inició el 10 de febrero de 2014, cuando la Reforma Electoral fue publicada en el Diario Oficial de la Federación; el conjunto de disposiciones que emanaron de la reforma transformó el sistema político mexicano y puso a prueba la capacidad de adaptación y reinvención de las instituciones. Entre las normas emanadas de la Reforma Electoral se encuentran: la reelección de legisladores locales y federales, así como de integrantes de Ayuntamientos; el aumento del 2 al 3% de porcentaje mínimo de votación para que los partidos mantengan su registro, la obligación de los partidos políticos a garantizar la paridad entre géneros en la postulación a cargos de elección popular, entre otros.
A partir de entonces, los procesos electorales se han jugado bajo nuevas reglas, las cuales han ido transformándose a la par de las exigencias de los partidos políticos, las organizaciones de la sociedad civil, las instituciones y las mujeres; siendo las últimas quienes desde distintos ámbitos han impulsado de manera más visible la lucha por el respeto al principio de Paridad; el cual vino a sustituir los sistemas de cuotas, obligando a los partidos a respetar y hacer valer los derechos político electorales de las mujeres.
La paridad, públicamente aplaudida y menoscabada en lo privado por gran parte de quienes dirigen los partidos políticos, transformó la vida política del país y puso en el centro de la discusión la violencia política que sufren las mujeres, fenómeno que se visibilizó gracias a la denuncia de quienes vieron en el principio de paridad una oportunidad para poder participar en la contienda electoral, pero terminaron siendo violentadas por hombres que las consideraban una amenaza.
Derivado de ello inició una lucha por el reconocimiento efectivo de la paridad, misma que ha unido a organismos electorales, activistas, víctimas, periodistas, tribunales y organizaciones de la sociedad civil, en aras de promover la participación política de las mujeres.
En Oaxaca, esta lucha ha estado marcada por el fuego amigo, la discriminación, las agresiones e incluso la oposición de los partidos políticos. En 2015 cuando se buscaba homologar la legislación electoral local con la federal, la paridad no alcanzó a las comunidades que se rigen por Sistemas Normativos Internos. Parecía que el Congreso se esforzaba en dividir a las mujeres entre: mujeres con derechos y mujeres sin derechos. Las razones políticas que había detrás de esa decisión eran obvias, ¿cómo iba el Congreso y el Gobernador a pelear con 417 municipios por algo como los derechos de las mujeres? ¿A quién se le ocurre?
La elección de 2015 por ser de carácter federal dio pie al pleno cumplimiento de la norma, los partidos estaban alineados con el Presidente; sin embargo, en lo local no era tan sencillo, conseguir mujeres para ocupar las candidaturas representó “un reto”. Todas aplaudimos, por primera vez en la historia la mitad de las candidaturas al Congreso Federal, fueron ocupadas por mujeres.
Pero en Oaxaca los partidos olvidaron que en 2016 se jugarían los espacios en el Congreso Local y los Ayuntamientos; y que la ausencia de legislación electoral local, colocaba a la entidad en un estado de excepción, lo cual obligaba al IEEPCO a generar lineamientos para el desarrollo del proceso electoral.
El 9 de diciembre de 2015 el IEEPCO aprobó los “Lineamientos en materia de paridad de género” que habrían de regir la postulación de candidatas para la elección de 2016, posteriormente el Instituto generó un mecanismo denominado “Tablas de competitividad”, el cual tenía como objetivo evitar que los partidos postularan mujeres en distritos y municipios perdedores; ante estas disposiciones los institutos políticos reaccionaron con violencia ya que consideraban que “obligarlos” a postular a mujeres en distritos y municipios competitivos, era un “atentado contra de su autonomía.”
El 08 de abril de 2016 representantes de los partidos políticos ante el Consejo General del IEEPCO se opusieron públicamente a la puesta en marcha de las listas de competitividad y el principio de paridad en las elecciones de Ayuntamientos. Jesús Nolasco López, Representante del Partido Unidad Popular (PUP) manifestó que: “la paridad no puede estar por encima de la democracia”, “ellos (los hombres) tienen un liderazgo, hacen gestoría… pero ellas se la han pasado en hogar”; por su parte Ana Karen Ramírez Pastrana, quien entonces fungía como Representante de Movimiento Ciudadano (MC) dijo que “las mujeres son muy buenas para exigir sus derechos pero una vez que los tienen no los ejercen”, “vayan a conocer la realidad… no se trata de cumplir con un capricho, las mujeres no quieren participar.”

En el mismo mes el TEEO resolvió un recurso presentado por MC sobre las listas de competitividad, el fallo del Tribunal fue en favor de las listas, la paridad no admitía vuelta atrás. El proceso electoral local de 2016 fue un parteaguas, el número de candidatas fue histórico y el total de mujeres electas para distintos cargos se incrementó respecto a elecciones anteriores. El Congreso fue integrado por 18 mujeres, 2 más respecto a la elección de 2013; y el total de Presidentas Municipales Electas fue de 38, 30 más que en 2013.

Dos años después por primera vez en la historia de Oaxaca tendremos un Congreso donde 23 de los 42 espacios serán ocupados por mujeres. La primera legislatura paritaria en el Estado es ya parte de la historia, producto de la incansable labor de instituciones, organizaciones, organismos, activistas, víctimas y periodistas.

Laura Estrada Mauro, Griselda Sosa Vásquez, Elisa Zepeda Lagunas, Leticia Collado Soto, Hilda Pérez Luis, Magaly López Dominguez, Delfina Guzmán Díaz, Inés Leal Pelaez, María de Jesús Mendoza Sánchez, Yarith Tannos Cruz, Maria Lilia Mendoza Cruz, Magda Isabel Rendón Tirado, Elim Antonio Aquino, Aurora López Acevedo, Victoria Cruz Villar, Elena Cuevas Hernández, Arcelia López Hernández, Rocío Machuca Rojas, Karina Espino Carmona, Aleyda Serrano Rosado, Juana Aguilar Espinoza, Gloria Sánchez López y Migdalia Espinoza Manuel están ahí, gracias a una lucha que es de todas.
23 mujeres en el Congreso no son un asunto menor, son motivo de festejo para quienes hemos visto de cerca el desarrollo de un proceso que inició en 2014 con la reforma político electoral y que ha avanzado pese a los retos y obstáculos. ¿Podrán estas mujeres impulsar la agenda de Género en Oaxaca? ¿Querrán hacerlo? ¿Sabrán hacerlo? ¿Están conscientes de lo que significa ser parte de esa legislatura? Espero que sí. Tenemos permitido soñar.

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