Hogares, industrias, empresas de servicio y plantas generadoras de electricidad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de la zona sur del país que consumen gas natural, reciben este insumo “contaminado” y con menos poder calorífico, fuera de la especificación que establece la NOM-001, diseñada para “preservar la seguridad de las personas, medio ambiente e instalaciones de los permisionarios y de los usuarios”.

De acuerdo con la Comisión Reguladora de Energía (CRE), el gas natural producido en esa región, equivalente a 30% de la producción nacional, 840 millones de pies cúbicos diarios, es un producto contaminado con nitrógeno, hasta con un volumen de 8% —cuando la norma marca como máximo 6%— se debe seguir vendiendo ante una situación “crítica” que puede poner en riesgo el abasto de gas natural en esa región.

 

El pasado 28 de junio, la CRE autorizó a Pemex Transformación Industrial a seguir inyectando a ductos para su venta y por tiempo indefinido, gas natural contaminado producido en la zona sur del país, fuera de la especificación que establece la norma de calidad del combustible para su venta en entidades como Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

Bajo el argumento de que se trata de “una emergencia severa en el sur del país”, la CRE sostuvo en su resolución RES/1403/2018 que “actualmente no es posible prescindir del gas contaminado con nitrógeno y Pemex no cuenta con la solvencia financiera para invertir en tecnología e infraestructura para la eliminación de nitrógeno”.

El pasado 31 de mayo y mediante el escrito DGTRI-SAE-GCR-645-2018, Pemex TRI había solicitado a la CRE la declaración de continuidad de “emergencia severa en la zona sur del país hasta el 30 de junio de 2021”.

Ahora, la comisión sostiene que el consumo de gas natural en el país, a marzo de 2018, fue de 7 mil 931 millones de pies cúbicos diarios, y se tuvo una producción nacional de 2 mil 800 millones, en la que se observa una disminución pronunciada desde 2010 de aproximadamente 59%.

La diferencia entre consumo y producción nacional se ha cubierto con importaciones provenientes principalmente de Estados Unidos, equivalentes a 5 mil 131 millones de pies cúbicos diarios (en marzo de 2018).

Producción. La producción de gas natural en el sur representa un tercio de la producción nacional, es decir, el equivalente a 840 millones de pies cúbicos diarios, los cuales se distribuyen para su venta en esa región.

El 29 de mayo pasado, el Consejo de Administración de Pemex fue notificado de que se estaba en fase de desarrollo de una estrategia comercial de gas húmedo amargo con alto contenido de nitrógeno.

En la resolución la CRE subraya que “en caso de no autorizarse a Pemex TRI la inyección de gas natural con especificaciones distintas a las establecidas en la NOM-001 al Sistema Nacional de Gas y al Sistema de Energía Mayakan, la oferta de gas en la región sur tendría una disminución importante, implicando un déficit mayor al actual, con afectaciones a la industria y a la generación eléctrica por la necesidad de utilizar combustibles más costosos y menos eficientes”.

Agrega que usuarios que pueden ser afectados “podrán rechazar la recepción de gas contaminado, además de ser compensados en el precio por un menor poder calorífico”, pero “sólo podrá revertirse mediante amparo promovido por los quejosos”.

El problema se viene arrastrando desde hace más de 10 años y en numerosas ocasiones la CRE le autorizó a Pemex la inyección de esta clase de combustible contaminado y la ha ido incrementando en cambios a la norma, el límite máximo de nitrógeno en el gas natural.

En 2014, la comisión citó un estudio elaborado por el Consejo de Gas Natural de Estados Unidos, en el cual se detallan las afectaciones por la variación de la calidad de gas más allá de los límites aceptables.

“En aparatos domésticos, como estufas y calentadores, puede resultar en formación de hollín y en niveles elevados de monóxido de carbono. En motores reciprocantes puede provocar golpeteo de los pistones, afectar negativamente el comportamiento del motor y reducir su vida útil.

“En turbinas de combustión puede resultar en un incremento en las emisiones, una reducción en la confiabilidad y disponibilidad de la turbina, así como en la vida útil.

Y, en plantas industriales “donde el gas es materia prima, puede reducir la capacidad de producción y afectar la calidad de los productos”.

El Universal / Noé Cruz Serrano / noe.cruz@eluniversal.com.mx