El desafío: ¿cómo es una Corte independiente?

¿Cómo es una Corte de Justicia cuyos ministros no acatan consignas del presidente en turno? ¿Cómo es un Instituto Nacional Electoral en el que los comisionados no se presten a fraudes para servir al jefe de Estado? Los ministros y los comisionados de México no han vivido esa experiencia, tendrán que aprender a ser independientes. Ese fue el desafio que plantó ante ellos el presidente electo Andrés Manuel: En el nuevo gobierno, el Presidente de la República no tendrá palomas mensajeras ni halcones amenazantes; ninguna autoridad encargada de impartir justicia será objeto de presiones ni de peticiones ilegítimas cuando esté trabajando en el análisis, elaboración o ejecución de sus dictámenes y habrá absoluto respeto por sus veredictos. Los colocó frente a un terreno desconocido. Y cabe otra pregunta: ¿cómo viven en otros países con modestia republicana, sin ingresos estratosféricos, lujos, viajes, choferes y bonos? El presidente electo les dijo de frente: Millones de compatriotas aspiran a vivir en una sociedad mejor, sin la monstruosa desigualdad económica y social que padecemos. (Ellos son ejemplo de desigualdad.) Y cómo les cayó esto: Entre las muchas lecciones del primero de julio debo destacar también una que tiene como destinatarios a los dirigentes políticos y a los servidores públicos, es decir, a nosotros mismos: la gente votó para que exista en México un verdadero estado de derecho; el pueblo quiere legalidad, no la simulación que en la aplicación de la ley ha persistido desde el porfiriato. ¿Podrán hacer un reset y reconfigurarse, tomar distancia de la simulación que ha persistido desde el porfiriato? Quién sabe qué estarían pensando en sus adentros, pero tuvieron que aplaudirle.

La Jornada / Dinero / Enrique Galvan Ochoa

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