Más del 70% de los indígenas, en situación de pobreza: Coneval

En México, el 71.9 por ciento de la población indígena, es decir 8.3 millones personas, se encontraban en situación de pobreza en 2016, indicó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

De acuerdo con el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018 (IEPDS), 3.2 millones (28%) de personas indígenas presentaban tres o más carencias sociales y no tenían la capacidad económica de adquirir la canasta básica, lo que los colocó en una situación de pobreza extrema.

En 2015, seis estados del país concentraban el 64.8% de la población indígena: Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Estado de México, Puebla y Yucatán.

Cinco de estas entidades tienen niveles de pobreza superiores al porcentaje nacional (43.6%), entre estas destacan Oaxaca y Chiapas con 70.4 y 77.1%, respectivamente.

El Coneval dijo que a pesar de que el país ha tenido importantes y sostenidos avances en el analfabetismo, este grupo todavía enfrenta brechas.

“En 2016, 19.8% de la población indígena entre los 30 y 64 años no sabía leer ni escribir, mientras que solo 4.3% de la no indígena se encontraba en la misma situación”.

En el tema de alimentación, los indígenas son los más afectados en términos de prevalencia de inseguridad alimentaria.  En 2016, más del 30% de ellos presentaban carencia de
acceso a la alimentación.

De acuerdo con un comunicado, la seguridad social es el principal derecho no cumplido en la población mexicana; el acceso al mismo es aún más reducido en la población indígena: de acuerdo con las estimaciones de 2016, 77.6% de este grupo (8.9 millones de personas) no contaba con seguridad social. Es decir, carecen de protección ante eventos como el desempleo, la enfermedad, la invalidez y la muerte.

Respecto al acceso a los servicios de salud, el 15.1% de los indígenas presentaron esta carencia, lo la cual se traduce en una situación de vulnerabilidad, pues cuando las personas no tienen acceso a los servicios de salud oportuno y efectivo, el costo de la atención de una enfermedad o accidente puede vulnerar el patrimonio familiar o incluso, su integridad física.

 

Aristegui