Somos sus "huevos de oro"

Las refinerías de combustible en Estados Unidos están reportando utilidades récord. Lo reporta el diario The Wall Street Journal.

Y los datos son claros y contundentes. Phillips 66, la refinería independiente mas grande, reportó ganancias de mil 300 millones de dólares, un aumento del 143 por ciento comparado con el mismo trimestre del año anterior.

Marathon Petrolum elevó sus ganancias en 118 por ciento, comparado contra el mismo segundo trimestre del año anterior, con una utilidad de mil 100 millones de dólares.

Tan bueno resulta el negocio, que la misma Marathon Petroleum negocia ya la compra de otra refinería independiente, Andeavor, por la nada despreciable suma de 23 mil millones de dólares.

La tentación es mucha, porque Andeavor reportó utilidades 12 veces mayores que el año pasado en el segundo trimestre del 2018, para alcanzar los 515 millones de dólares.

Pero para aquellos que digan que esto es “estacional”, solo analicen lo que declaró Sandy Fielden, director de investigación petrolera para Morningstar Inc.

Dijo que están en una posición envidiable en cuanto la compra de materias primas. El analista llamó a la refinación una “gallina de los huevos de oro”.

De hecho la cotización de las acciones de las refinerías están por los cielos. El mismo The Wall Street Journal reporta que el valor de sus títulos en la Bolsa han tenido mejor desempeño que otros sectores de la industria petrolera y del gas.

“Las cuatro refinerías independientes en Estados Unidos, – Phillips 66, Valero, Marathon Petroleum y Andeavor- han generado los mayores rendimientos bursátiles entre las compañías energéticas en el índice S&P 500 desde abril del 2012”.

Pero la joya del análisis publicado por The Wall Street Journal advierte que aunque se prevé que el negocio de la refinación continuará en auge, existen algunas amenazas que podrían frenarlo.

Una de ellas. “El cambio político en México, donde las reformas energéticas propuestas por el Presidente electo del país podrían reducir la demanda de exportaciones de Estados Unidos”. Así, o mas claro.

Los mexicanos somos el cliente favorito de las exitosísimas refinerías norteamericanas que viven el boom de ganancias, gracias a que les compramos el 76 por ciento de la gasolina que consumimos.

Desde finales de la década de los 80, los gobierno priistas y luego los panistas, nos vendieron la tesis de que la refinación no era negocio, que lo mejor era subcontratarla en el extranjero.

Les entregamos a selectos potentados norteamericanos nuestra soberanía energética para mover a México y cancelamos toda posibilidad no solo de crecer con nuevas refinerías, sino de operar eficientemente las que ya existían.

Por deficiente mantenimiento, las refinerías mexicanas operan apenas al 44 por ciento de su capacidad de producción.

Y aquí opera a la perfección el dicho de “A confesión de parte, relevo de pruebas”.

Alguien “vendió” en algún momento el negocio de la refinación de nuestras gasolinas a un puñado de refinerías norteamericanas.

Alguien pactó que el mantra para justificar la venta de esos “huevos de oro” a los extranjeros sería decir que refinar “huevos de oro” ya no era negocio. Que lo mejor era comprarlos ya hechos.

Ahora no solo perdimos el negocio de los “huevos de oro”. También acabamos regalándoles las gallinas y el control del gallinero.

Por eso le temen al ahora sí presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Porque amenaza con romperles sus “huevos de oro”. A ver quien tiene más huevos.

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